Imagen Latente de Pablo Perelman: Una superposición de la memoria

Imagen Latente (1987) es el segundo filme de Pablo Perelman realizado en las postrimerías de la dictadura. La película muestra los esfuerzos de Pedro (Bastián Bodenhöfer) para encontrar información sobre su hermano detenido desaparecido durante los primeros años del régimen. Esta historia se enlaza con la propia biografía del director, ya que sufrió la desaparición forzosa de su hermano Juan Pablo en Villa Grimaldi el año 1975.

En Imagen Latente podemos encontrar una superposición de la memoria, en donde en un bordado muy bien estructurado por Perelman se mezclan imágenes de archivo del propio realizador, que quedaron en la casa de su padre luego de su partida al exilio. Grabaciones que recuerdan el periodo de la Unidad Popular. Y dentro del filme vemos como el protagonista está mirando esos recuerdos mientras rememora las consignas de esos tres años del gobierno de Salvador Allende. Pedro repite “El presente es de lucha y el futuro es nuestro” para luego recalcar “el presente es una mierda”. Aquí se superpone una realidad anterior a la misma realización, recordemos es 1986-87, aún Chile está bajo el gobierno de facto de Augusto Pinochet y para ese tiempo no se tenía tan claro si podría existir una salida pacífica a ese estado de cosas. Lo que generó una cinta semi clandestina que también se cruza con la historia ficcional y que tiene como corolario final la prohibición de la exhibición de la obra, ya que el Consejo de Calificación señalo que “constituye una versión parcial e interesada de la realidad, que no contribuye al concepto de la reconciliación y promueve la vigencia de la teoría de la lucha de clases” (Naranjo Fuguet), retrasando su presentación hasta 1990 con el arribo de la democracia.

Imagen Latente (1987)

Viendo la película desde 2026, todas las escenas en torno al revelado de fotos, nos parecen una arqueología de una técnica artística que, por momentos, pensamos puede estar desapareciendo. La definición de “Imagen Latente” para la fotografía significa: “la imagen invisible que se crea en una película fotográfica al exponerla a la luz. Esta imagen solo se hace visible a simple vista una vez que la película se ha retirado de la cámara y se ha revelado químicamente.” (Carr). Esta definición solo responde a los procedimientos de la fotografía analógica, puesto que en la actualidad de cámaras digitales y su forma de “revelado” que pasan por una impresión en color ya no existiría esta “imagen latente” propiamente tal. Sin embargo, comprendemos la metáfora detrás de esta idea, una ilustración que no se hace visible hasta los procesos químicos necesarios, pero que igualmente existe en forma potencial. Se podría pensar que el recuerdo de los DD.DD por parte de sus familiares es la imagen latente de ellos y no solamente de los desaparecidos sino que también del sistema de Terrorismo de Estado que implantó la dictadura civil militar en esos 17 años. La latencia, lo velado, lo implícito, lo encubierto, lo fantasmal, la merma, la ausencia son estados que permean toda la película.

Imagen Latente (1987)

Pedro, como ya dijimos, es un joven fotógrafo que vive con su esposa (María Izquierdo)- que también trabaja en el rubro- y su hijo en Santiago. En un primer momento vemos como Pedro no quiere verse más involucrado en la lucha en contra de la dictadura, en una mezcla de cansancio y hastío. Entendemos que quiere estar preocupado de su familia y ver cómo consigue el sustento mensual trabajando en publicidad. Pero el pasado cada cierto tiempo se le vuelve a manifestar, un militante del PC que está involucrado en tareas de organización de acciones armadas le pide un favor a cambio de revelarle más datos de la detención de su pariente. El trabajo es fotografiar desde un edificio cerca de la Plaza Baquedano el auto de Manuel Contreras director de la CNI (Central Nacional de Informaciones ex DINA). Ese contacto le entrega pistas que lo van a llevar por un periplo hasta las puertas de Villa Grimaldi para tratar de esclarecer el paradero de su familiar. En primer lugar vemos una conversación con su padre (Patricio Bunster) en donde vuelven a repasar la situación de su hermano y como, en una elección del director, se muestran en un primerísimo plano papeles legales del caso junto al expediente, de esta forma Perelman vuelve a recurrir al uso del archivo. Se contacta con una antigua casera (Schlomit Baytelman) de su pariente, luego con la agrupación de familiares de DD.DD, con el antiguo dueño de Villa Grimaldi hasta que logra conversar con una ex prisionera que estuvo con su familiar en ese centro clandestino.

La conversación con la sobreviviente de la tortura y compañera de su hermano en el MIR -actuada por Gloria Münchmeyer- es una de las cumbres de la película. La actriz logra dar con un tono que en un inicio suena extrañamente ligero, pero conforme pasan las atroces revelaciones se puede observar la afectación de ella. Perelman intercala este tranquilo relato con unos flashback rápidos en donde se muestra una sesión de tortura con la picana a una joven en una camilla. Escenas que nos perturban mientras volvemos al relato suave de la mujer.

Imagen Latente (1987)

A nuestro entender y dado el tiempo transcurrido desde la realización del filme hasta esta actualidad se le suma otra capa más a la película, ya que recrea un fresco de época; colores, ruidos, formas de relacionarse, que muestran un Chile otro sumido en el espectro dictatorial. La ficción y lo documental se cruzan permanentemente en la realización, cuando Bodenhöfer hace los exteriores y se escuchan bocinazos, sirenas y helicópteros no planificados nos da la impresión que el artista no actúa la cara de preocupación. El climax de esta transposición es cuando se recrea un mitin en el teatro Caupolicán y vemos como los familiares de DD.DD y los opositores al régimen cantan “El Pueblo Unido” de Quilapayún, pero observamos claramente que los extras de esa escena más que cantar a viva voz hacen una suerte de fono mímica, mientras escuchamos un susurro fuerte de varias voces y que en un acto de montaje se trata de resarcir con un sonido de gente cantando la canción. Volvemos a recordar las condiciones del largometraje de finales de los 80 y aún con la dictadura como marco referencial.

En paralelo vemos como Pedro comienza a tener problemas de pareja, conforme más se entera de las circunstancias de la desaparición de su hermano más ausente e incomprendido se siente. La mujer y su hijo son un ancla al presente y sus necesidades, pero el dolor de la perdida sin paradero de su hermano lo deja en un intersticio emocional que es muy difícil explicarle al resto. Podemos entender los dos intentos de relaciones íntimas de Pedro con la casera y la hija de una víctima de la dictadura como metáforas de la confusión y la desolación. El personaje de Schlomit Baytelman vio a su pariente antes de que cayera preso, la hija del padre desaparecido lo entiende en su desconsuelo de vivir la ausencia de su hermano. Con los ojos del presente estas relaciones nos parecen un poco innecesarias y algo forzadas en el guion, quizá son un punto de fuga para bajar el dramatismo de lo que plantea la cinta.

El filme termina con una visión de la cámara dentro de un automóvil; vemos la calle, los buses y otros vehículos en un día de lluvia invernal y con una reflexión clave que solo refuerza el final abierto de la película:

“Porque el futuro es un reflejo del pasado. Por eso que nunca es tan distinto. La gente es la misma” (Perelman, Imagen Latente).

La escena termina exactamente cuando pasa una micro blanca con líneas azules con el número 73 en rojo alejándose y doblando en una próxima esquina.

Se ha dicho de Imagen Latente que es una representación de la melancolía de un cine postdictatorial (García) y como un ejercicio de múltiples archivos que se entrecruzan (Bongers). En este contexto en donde campea la ultra derecha por todo el orbe las reflexiones finales de Pedro nos parecen más fundamentales que nunca, el punto esencial “La gente es la misma” lo que podría haber parecido un exceso de pesimismo, considerando que tres años después el país se abría a la democracia. Luego de 36 años vemos con estupor que son la misma gente que apoyó el golpe de Estado, que defiende a los torturadores y que no conmemora de manera oficial el 11 de septiembre los que gobiernan el país. La metáfora de “la micro 73” doblando por una esquina, sin saber si se desvía para nunca más encontrase con nosotros o por el contrario para reaparecer cuando menos lo esperamos, es por lejos, la representación más precisa del estado de cosas actuales en nuestro país.

 

 

Bibliografía
  • Bongers, Wolfgang. «Archivo, Cine, Política: Imágenes Latentes, Restos y Espectros en Films Argentinos y Chilenos». Aisthesis: Revista Chilena de Investigaciones Estéticas, no. 48, 2010, pp. 69-87.
  • Carr, Dan. «Imagen latente.» Shutter Muse, 2026, shuttermuse.com/glossary/latent-image/. Accedido el 15 sep. 2026.
  • Fuguet, Alberto y René Naranjo. «Imagen Latente. Una versión parcial, una visión personal». Enfoque, 1 nov. 1988. Republicado en Cinechile, https://cinechile.cl/imagen-latente-una-version-parcial-una-vision-personal/. Accedido el 15 sep. 2026.
  • García Mateluna, Álvaro. «Alegoría y melancolía en el cine chileno de la transición». laFuga, https://lafuga.cl/alegoria-y-melancolia-en-el-cine-chileno-de-la-transicion/1174. Accedido el 15 sep. 2026.
  • Imagen  Latente.  Perelman,  Pablo,  dir.  Act.  Bastián Bodenhöfer, Gloria Münchmeyer,  María Izquierdo. Color. Macondo, 1988. Medio fílmico.  Película disponible de forma gratuita en la web de Cineteca Nacional.
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