Kate Rhodes James | El arte invisible: el casting, la política de la autenticidad y por qué la IA va por el equipo técnico y no por el reparto

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Kate Rhodes James ha seleccionado los repartos de algunos de los proyectos cinematográficos y televisivos más aclamados de la última década, desde The Terror hasta una larga lista de dramas de época y series de prestigio (La casa del Dragón, Gladiator II, Napoleón, La Casa Gucci, Line of Duty). Entrevistada en el Festival IGS de Rímini-Riccione una ciudad donde las notas y cartas privadas de casting de Fellini son piezas de museo, habla de una profesión que se ha pasado treinta años trabajando en la sombra y que solo ahora, con la llegada de una categoría de casting en los Óscar, empieza a salir a la luz.

«No somos guardianes»

¿Cuál es el mayor malentendido que tiene la gente sobre lo que hace realmente un director de casting?

¿Por dónde empiezo? La gente cree que somos guardianes, que básicamente somos personal administrativo, que tengo un cajón lleno de ideas. Pero cada vez que leo un guion, cada vez que empiezo un proyecto, empiezo desde cero. El mejor cumplido que he recibido jamás fue el de un director que dijo que quería conocer a los tres directores de casting detrás de las series que más le gustaban, y yo había hecho el casting de todas ellas. Lo que eso demuestra es que no ves mis huellas dactilares en nada, y no deberías. No quiero que se note que me he «decidido» por un look. Quiero que sea lo que sea la visión del director. Así que somos facilitadores. Somos enormemente creativos, somos frikis, ratones de biblioteca, nos encanta leer, vamos al teatro (algunos de nosotros dos veces por semana) y estamos del lado de los actores. Muchos actores piensan que somos un obstáculo que hay que superar, pero de verdad que no. Los necesitamos tanto como ellos a nosotras. Veo nuestro trabajo como una colaboración.

El casting de «La casa del Dragón» incluye el desafío de representar los mismos personajes en diferentes momentos de sus vidas.

¿Algún actor te ha cambiado por completo la percepción de un personaje durante el proceso de casting?

Sí, creo que parte de nuestro trabajo, consiste en desafiar las percepciones. Los mejores y más interesantes directores son los que no quieren necesariamente lo que está escrito en la página. Quieren que lo cuestione de forma saludable, porque el casting trata de dar vida a una película y hacer que el público quiera verla. Cuando juntas a una pareja en la pantalla, dice mucho quién es la pareja elegida por cada uno; todos interpretamos eso de forma subliminal. Me parece fascinante y me gusta jugar con ello. Los directores más inspiradores buscan exactamente eso.

 

«La autenticidad se ha politizado»

¿Ha cambiado tu forma de entender la representación auténtica en las últimas décadas?

Es una conversación genuinamente difícil. Entiendo perfectamente el deseo de autenticidad, pero también amo a los actores y lo que hacen, y los actores no quieren interpretarse a sí mismos. ¿Por qué iban a hacerlo? Ese es todo el reto del oficio. Pienso que la autenticidad se ha politizado. Cada director de casting trabaja de manera diferente porque este es un negocio muy guiado por la personalidad. Algunas personas buscan actores en la calle, lo cual es enormemente valioso para cierto tipo de cine, pero tiene que estar dirigido por el director, porque a muchos no les gusta ir de la mano de alguien durante todo el proceso. Ese enfoque es tan válido como mi método más tradicional, que pasa por el teatro y la televisión. El teatro es, en realidad, la mejor manera que tengo de evaluar a un actor.

 

 

Entonces, al fin y al cabo, ¿qué importancia tiene la autenticidad en una decisión de casting?

Creo que es el punto en el que la gente ha utilizado la palabra como un arma. La autenticidad no es automáticamente la mejor opción de casting, y siempre tiene que estar al servicio del mejor casting posible, nunca al revés. Así que, ¿qué importancia tiene? Es complicada. Es una labor verdaderamente compleja y, como ya mencioné antes, se ha politizado.

Rhaenyra Targaryen (Milly Alcock) y Alicent Hightowwer (Emily Carey) en «La casa del Dragón»

«La gente que está en peligro es la gente como yo y gran parte del equipo técnico»

 

Todo el mundo está preocupado por la inteligencia artificial ahora mismo. ¿Cuáles son las oportunidades y cuáles los riesgos?

Estás hablando con la persona equivocada si buscas tranquilidad. Sinceramente, creo que los actores son las personas más seguras en este negocio. La gente que está en peligro es la gente como yo y gran parte del equipo técnico. Mi temor es que dentro de cinco años alguien construya un algoritmo, introduzca «si Kate Rhodes James estuviera haciendo el casting de esto, ¿a quién traería?» y aparezca una lista de nombres. Y los asistentes virtuales de inteligencia artificial ya están aquí. ¿Aceptaría uno en lugar de tener a un asistente en mi oficina? No lo haría, porque valoro esa interacción humana, y el trabajo de un asistente nunca consistió solo en comprobar disponibilidades y hacer el papeleo en el que ahora estamos enterrados, un papeleo que antes no teníamos que hacer. Se ha vuelto muy burocrático. Pero creo que esos cambios podrían ocurrir. Sin embargo, creo firmemente que los actores están a salvo. Los extras son el grupo que me preocuparía; ya no harán falta dos mil extras como en Gladiator, puedes simplemente generarlos. Ese es el tipo de cosas que podrían suceder.

«Si no consigo visualizar a un actor, si no me vienen ideas a la cabeza, sé que estoy en problemas»

 

Kate Rhodes James ha sido la directora de casting cinco largometrajes de Ridley Scott: The Last Duel (2021), House of Gucci (2021), Napoleon (2023), Gladiator II (2024) y The Dog Stars (2026). Además ha sido la directora de casting de la serie de Scott, Raised by Wolves (2020-2022).

Cuando lees un guion por primera vez, ¿qué es lo primero que buscas?

Lo que más me importa es quién va a hacer la película o la serie, ese es el primer obstáculo. Después de eso es instintivo, y es genuinamente difícil de describir, especialmente ahora que el casting recibe más atención y de repente tenemos que verbalizar cómo trabajamos. Pero conozco los proyectos que no quiero. Si no consigo visualizar a un actor, si no me vienen ideas a la cabeza, sé que estoy en problemas; no me está inspirando. Me gusta cambiar las cosas: después de un drama de época, hago deliberadamente algo más de ciencia ficción, solo para mantenerme alerta.

Ciarán Hinds y Jared Harris en The Terror (2018)

¿Qué importancia tienen los showreels, y qué hace que uno sea bueno?

Hoy en día, son absolutamente esenciales. Empecé en este trabajo hace treinta años, cuando llamaba a un agente británico y esperaba una semana a que llegara una cinta de vídeo en formato VHS, para luego verla, editarla y seleccionarla yo misma, porque el tiempo de un director es precioso. Ahora que todo está en internet es fenomenal; puedo dirigirme directamente a un director y decirle «esta persona es perfecta para el papel» y respaldarlo con un clip inmediatamente. Los actores deberían actualizar su showreel anualmente; no quiero ver algo de hace diez años. Y que sea corto. Hay gente que empieza con un montaje musical, no le veo el sentido, quiero ir directamente al corazón de algo. Enséñame un papel dramático en condiciones, y si tienes algo más ligero o cómico, mételo también. Pero no pongas un poquito de todo. Pon tu mejor cara, debe representar exactamente lo que quieres transmitir, de la misma manera que lo hace una buena foto.

Line of Duty, Serie de BBC One

De las huellas invisibles a un oficio reconocido por fin

El último proyecto de Rhodes James para Ridley Scott, recientemente estrenado en cines.

¿De qué te sientes más orgullosa al mirar atrás en tu carrera?

Estoy inmensamente orgullosa de las relaciones que he construido con los creadores y los guionistas; eso ha sido una fuente inagotable de enriquecimiento. Si pienso en mi legado, sería este: no sabías que de forma estilística yo había hecho el casting de algo, simplemente lo viste, y lo hice. Esa es la belleza del trabajo y también su dificultad: si lo haces bien, la gente no debería ser consciente de ti en absoluto. No ansío naturalmente estar frente a la cámara, aunque ahora se nos pida dar un paso al frente, y tenemos que hacerlo para ayudar a construir un mejor entorno laboral para esta profesión. Algunos de los proyectos que todavía me importan más son los de principios de mi carrera; trabajé con el maravilloso director alemán Edward Berger en la primera temporada de The Terror, con Jared Harris y Ciarán Hinds. Me da una alegría inmensa que siga teniendo una base de fans extraordinaria más de diez años después y que el público siga creciendo. Ese es un buen ejemplo de lo que realmente hago: no me interesan las estrellas como tal. Me interesa reunir a un grupo de personas que encajen con la época, encajen con la historia y puedan elevar el material. Cuando todo eso encaja, soy muy feliz.

 

El casting ya tiene su propia categoría en los Óscar. ¿Se siente esa visibilidad como algo que llegaba con retraso?

Al cien por ciento. Siempre hemos dicho que, si todos los directores de casting se fueran a la huelga durante veinticuatro horas, no se podrían imaginar lo rápido que se paralizaría todo. Nadie sabe lo que realmente hacemos. La gente cree que se trata solo de los actores, pero es mucho más que eso.

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