El derrumbe de Roma en Hollywood: crisis de la industria, el ocaso del streaming y la revolución de YouTube

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David W. Zucker, productor ejecutivo en Scott Free Productions, sello detrás de series aclamadas como The Handmaid’s Tale, The Man in the High Castle, Wednesday, Alien: Earth (cuya segunda temporada acaba de iniciar su rodaje en Londres) y la próxima a estrenarse Blade Runner 2099, y Steve Stark, productor responsable de proyectos internacionales como la serie sobre el atentado de Lockerbie (The Bombing of Pan Am Flight 103), ofrecieron una clase magistral conjunta en la que analizaron sin filtros la realidad actual de la industria audiovisual. A lo largo de su intervención, ambos repasaron desde sus propios orígenes profesionales hasta la profunda transformación del modelo tradicional de estudios, el impacto de las nuevas tecnologías y las claves creativas para adaptar grandes obras sin caer en la copia vacía.

 

David W. Zucker y Steve Stark.

El germen de su vocación se remonta a los años de infancia. Mientras Steve Stark creció en una pequeña comunidad agrícola de Iowa fascinado por los clásicos de MGM como El mago de Oz y por comedias televisivas clásicas como Batman, Bewitched o The Brady Bunch, David W. Zucker encontró su inspiración en películas de gran carga inmersiva como Star Wars, en la emotiva y trágica belleza musical de Amadeus, o en el cine de Mel Brooks con Young Frankenstein. En el plano profesional, ambos destacaron el papel decisivo de sus mentores. Stark dio el salto gracias a Bob Banner, quien impartía un curso de producción en la Universidad Northwestern y eligió su idea para un programa de talentos, y destacó también a Gary Marshall, cuya máxima vital, «mi responsabilidad es ser amable», le ha guiado desde entonces. Zucker, por su parte, se abrió camino en el sector del casting y el desarrollo tras seguir el consejo pragmático de su hermana de aprender a mecanografiar para no quedarse en el departamento de correo.

Blade Runner 2099 (2026)

Hoy en día, la industria norteamericana atraviesa una crisis innegable. El negocio televisivo clásico, cimentado en relaciones a largo plazo con el espectador, cambió radicalmente con la llegada de las plataformas de streaming. La necesidad de ofrecer novedades constantes ante la reducción de los periodos de atención transformó las reglas del juego. La paradoja actual es que los propios gigantes digitales están recuperando modelos de publicidad y distribución muy similares a los de la televisión tradicional, con la diferencia de que el público ahora debe abonar cuotas recurrentes de forma constante. Todo ello se enmarca en una agresiva ola de fusiones corporativas dictada por Wall Street, un panorama que llevó a Zucker a definir la situación de los estudios tradicionales como «la caída de Roma en Hollywood».

Pese a los retos creativos, Steve Stark apunta una paradoja: rodar un largometraje resulta hoy en día más accesible en términos de infraestructura que levantar una serie. Mientras que un proyecto cinematográfico puede salir adelante apoyándose en una buena idea porque la infraestructura del estudio respalda al creador, incluso si es un desconocido, la televisión exige demostrar una capacidad de gestión colosal para liderar equipos de quinientas personas.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión para el sector proviene del auge de los creadores en YouTube y de las herramientas de inteligencia artificial. Ambos productores comparan la magnitud de este fenómeno con lo que supuso el estreno de Jaws en los años setenta para el modelo de grandes éxitos de estudio. Aunque genera vértigo en la industria, esta tecnología representa al mismo tiempo la democratización definitiva del medio, permitiendo que cualquier creador conecte directamente con su audiencia sin depender de los canales de distribución tradicionales.

The Handmaid’s Tale (2017-2025)

A la hora de acometer adaptaciones de obras icónicas, la regla de oro de ambos productores es inquebrantable: jamás reproducir el original a modo de imitación o karaoke, sino hallar una justificación artística genuina y aportar una perspectiva inédita. Esto se refleja en cómo Wednesday centró su atractivo en explorar los años de adolescencia del personaje, o en cómo The Handmaid’s Tale, a pesar de la reticencia inicial de Stark por considerarla demasiado deprimible, encontró su razón de ser al enfocar el relato en el arco completo de la revolución y la resistencia. Del mismo modo, en Fargo, el creador Noah Hawley ideó un acercamiento que capturaba el tono del filme original prescindiendo de la mítica Marge Gunderson, logrando incluso que los propios hermanos Coen aplaudieran la genialidad del planteamiento, mientras que en Alien: Earth, Noah Hawley buscó indagar en un mundo previo a través de los ojos de una joven, planteando el dilema de si debemos temer más a la tecnología o a la propia humanidad.

Alien: Earth (2025-)

En el terreno de la toma de decisiones, criticaron el uso pernicioso que a menudo se hace de los datos y los algoritmos por miedo al riesgo. Stark ilustró esto con frustración al relatar cómo, incluso tras finalizar por completo la postproducción de una obra, las exigencias basadas en métricas de pruebas con audiencias obligan a introducir modificaciones de última hora. Como los grandes éxitos disruptivos no dejan un recorrido previo en las bases de datos, el peso de la pasión y la originalidad recae inevitablemente sobre los hombros del productor.

The Bombing of Pan Am Flight 103 (2025)

Las coproducciones internacionales presentan también sus propios retos culturales. Incluso compartiendo idioma, emisoras como la BBC exigen la participación ineludible de socios locales, tal como comprobó Stark al producir su serie sobre el atentado de Lockerbie, The Bombing of Pan Am Flight 103, centrada en unos policías locales cuyo mayor crimen previo era el robo de bicicletas. Superadas las viejas prácticas de los estudios estadounidenses de comercializar paquetes cerrados de contenidos en Europa, el mercado global ofrece hoy la oportunidad de tender puentes con narrativas procedentes de Asia, Sudamérica o África.

The Man in the High Castle (2015-2019)

Preguntados sobre si series como The Handmaid’s Tale o The Man in the High Castle funcionaban como profecías políticas, los productores aclararon que no existía ninguna agenda partidista previa. La única directriz ética era contar la verdad humana documentada por Margaret Atwood o la realidad histórica alternativa, preservando los matices morales que los difusores suelen eludir. El hecho de que conectaran de forma tan visceral con el contexto social obedeció a una mera coincidencia temporal. Como consejo final, insistieron en que la individualidad, la pasión inquebrantable frente al rechazo constante y el diálogo directo con creadores y talentos de alto calibre siguen siendo las herramientas esenciales para sobrevivir en este oficio.

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