El soundtrack que gira alrededor o High Fidelity

[ por: Carlos Rodríguez Schiappacase ]

Una vez escuché el siguiente comentario de un locutor en la radio: “A veces la banda sonora de este país deja harto que desear”. Se refería a aquellos momentos en que un estilo musical parece invadirlo todo como una plaga (por ejemplo el aché, la bailanta o el reggeaton). Me pregunto ahora ¿cuál es la banda sonora que suena en estos momentos alrededor?, y eso me conduce a pensar de qué manera las canciones o el llamado “soundtrack” que los directores incluyen en sus películas llegan a formar parte de las vidas de los personajes, incluso a veces por extensión de nuestras propias vidas. A esto trataré de responder más adelante, por ahora quisiera contar una historia:

Modest Músorgski

En 1873 el compositor ruso Modest Músorgski asistió a una exposición de 10 pinturas de su amigo el artista Viktor Hartmann. Allí observó como la imaginación del pintor mostraba por medio de imágenes: un castillo con un trovador cantando a sus puertas, unas mujeres discutiendo en el mercado, un proyecto de construcción titulado “La Gran Puerta de Kiev”, dos pollitos que salen de sus cascarones, entre otros temas. Músorgski quedó entusiasmado con la muestra de su amigo, pero posteriormente durante ese mismo año Hartmann murió a la edad de 39 años. Modest Músorgski entonces decidió rendirle un tributo y creó una obra musical que tituló “Suite Hartmann” compuesta por 15 melodías. El compositor quiso por medio de ellas como él mismo expresara “dibujar en música”, así las imágenes puestas en las pinturas cobraron una vida alternativa a través de la partitura musical. Con el tiempo esta obra cambió de nombre y se tituló “Cuadros de una exposición”. Esta fue la banda sonora de Modest Músorgski en 1874.

La banda sonora se encuentra integrada en las películas por los diálogos, la música incidental (creada por un compositor), los efectos y ruidos, y las canciones compuestas o no para el film. Estas últimas son las que formarán el soundtrack de la película. El término “soundtrack” comenzó a hacerse popular durante los años ’50 del siglo XX cuando las compañías lanzaron en un ánimo comercial en conjunto con las películas un álbum con las canciones que se incluían en ella, principalmente musicales como “Singin’ in the rain” (1952, Stanley Donen, Gene Kelly), o “West side story” (1961, Jerome Robbins, Robert Wise). La frase que acompaña a este tipo de álbumes es “original motion picture soundtrack”.

Algunos ejemplos de soundtracks los podemos encontrar en:

  • Easy Rider” (1969, Dennis Hopper), un film que proyecta la estética y el sonido hippie de los ’60 con intérpretes como Steppenwolf, The Byrds, The Jimi Hendrix Experience.
  • The Blues Brothers” (1980, John Landis), en donde los personajes de Jake y Elwood interpretan canciones del estilo que da título a la película. Con apariciones en vivo de músicos como Ray Charles, James Brown, Aretha Franklin y Cab Calloway.
  • Stand by me” (1986, Rob Reiner), con un grupo de amigos que viven sus aventuras acompañados por canciones de los años ’50, interpretadas por Buddy Holly, The Silhouettes, Jerry Lee Lewis y Ben E. King.
  • Reservoir dogs” (1992) y “Pulp Fiction” (1994), ambas de Quentin Tarantino, quien rastrea su propia discoteca para integrar una particular selección de canciones en sus películas.
  • Life is a miracle” (2004, Emir Kusturica), en donde el mismo director acompañado por su propia banda “The No Smoking Orchestra” interpreta canciones creadas para la película.

 

De esta forma las canciones en los films remarcan la situación dramática que viven los personajes ya sea por la época que representan, el estilo musical en que conviven y se relacionan, la temática que transmite la letra de las canciones o los sentimientos que se resaltan en las melodías. Todos ellos elementos que inciden también, de una u otra forma, en la vida del espectador del film, quien se sentirá identificado tanto por la historia como por la música que escucha. Michel Chion denomina este tipo de música como “empática”: “La música expresa directamente su participación en la escena, adaptando el ritmo, el tono y el fraseo, y eso, evidentemente, en función de códigos culturales de la tristeza, de la alegría, de la emoción y del movimiento” (“La audiovisión”, 1993, p.19).

Por ejemplo, en la película que da título a este texto podemos reconocer la personalidad y carácter extrovertido del personaje Barry (interpretado por Jack Black), cuando aparece por primera vez en la tienda de discos y pone la canción “Walking on Sunshine” de Katrina and the waves (1985); una canción de pop rock optimista sobre el amor que en su coro recita: “Camino bajo la luz del sol y se siente bien”. O también cuando el personaje Rob (interpretado por John Cusack), camina bajo la lluvia luego del funeral del padre de su ex novia pensando en su separación y escuchamos la canción “Most of the time” de Bob Dylan que retrata el sentimiento del personaje con una letra que dice: “La mayor parte del tiempo puedo mantener ambos pies en el suelo, puedo seguir el camino, leer los signos, pero tropiezo cuando me doy cuenta que ella se ha ido”.

Con respecto a “High Fidelity” (2000) de Stephen Frears, película en la cual la historia se encuentra complementada por un soundtrack compuesto por 57 canciones; es agradable sentirse rodeado por este ambiente musical que como espectador despierta cierto ánimo optimista. También es destacable el trabajo de monólogo que efectúa John Cusack transmitiendo sinceridad, identificación, engaño y complicidad con el personaje. Quiero decir que a veces uno olvida que las películas pueden ser simples, agradables y sinceras. Voy a expresar algunas ideas armando una lista de los “Top Five”, como las que arma Rob con canciones:

Número uno: pienso que el argumento de la película es simple y conecta con una situación común a la mayoría de los espectadores: las rupturas amorosas. Esta simpleza se vuelve optimista con una clausura del relato del tipo “happy end”, que no resulta artificiosa pero si algo superficial. Convivir con el personaje de John Cusack todo el tiempo, acompañando su punto de vista y descubriendo la historia de la película a través de él es parte de esta integración y reacción. La reacción se produce en dos momentos:

  • Cuando el personaje devela una parte de su relación con Laura (interpretada por Iben Hjejle), sobre la cual no sabíamos nada hasta ese momento (narración del personaje y flashback de una conversación entre Laura y su amiga Liz). El personaje confiesa: “¿Hice y dije esas cosas? Sí, las hice. Soy un maldito imbécil”, entonces como espectadores reaccionamos alejándonos de nuestra identificación con él.
  • En el momento en que el personaje Ian (interpretado por Tim Robbins) va a la tienda de discos a conversar con Rob sobre la relación que tiene con su ex novia Laura. En una sucesión de pequeñas escenas vemos la reacción del personaje contra Ian, todas ellas violentas y con un incremento de la violencia que involucra también a los secundarios Dick y Barry. Pero la imagen es expresión de pensamientos ocultos que no se expresan. Volvemos a reaccionar como espectadores ante este nuevo engaño, esta vez producto del montaje.

Número dos: creo que las canciones son a la vida lo que un amigo es a los momentos vividos. Las canciones “reviven” cuando las escuchamos, los amigos “perviven” si los llamamos o nos encontramos con ellos. Cuando las canciones pasan por esta película están pensadas para estar ahí en ese momento. Por otra parte los amigos, como decían en otra película, entran y salen de nuestras vidas como las personas en un restaurant.

Número tres: con esta película queda la sensación de que el amor es melodía.

Número cuatro: la música invade el cine, o es el cine el que captura música para hacer vivir las imágenes. Música e imágenes. Las imágenes son explicativas y descriptivas por si solas, pero aún así integran la música a su devenir para conectar con el espectador. David Bordwell dice: “El uso de la música no diegética se refiere a la conciencia de la narración respecto de estar frente a un público, ya que la música existe únicamente en beneficio del espectador” (“El cine clásico de Hollywood”, 1997, p.37). Como por ejemplo cuando el personaje de Rob escucha de su ex novia la siguiente frase: “Dormir juntos es mejor”, y se siente mejor a pesar de estar separados, siente que algo queda para él luego del quiebre amoroso, entonces escuchamos la canción “We are the champions” de Queen.

Número cinco: Top Five de frases sobre la música que existen en el film:

  1. “¿Qué apareció primero: la música o las penas?. A la gente le preocupa que los jóvenes jueguen con armas o vean videos violentos que una cultura de violencia los absorba. A nadie le preocupa que los jóvenes escuchen miles, literalmente miles de canciones sobre corazones rotos, rechazo, dolor, desgracia y pérdida. ¿Acaso escuchaba yo música pop porque era infeliz? ¿O era infeliz porque escuchaba música pop?”.
  2. “No quiero música de infelices tristes. Quiero música que se puede ignorar”.
  3. “Dick: Pero parece que estás reorganizando tus discos. ¿En qué orden? ¿Cronológico?. Rob: No. Dick: Alfabético, tampoco. Rob: No. Dick: ¿En qué orden?. Rob: Autobiográfico”.
  4. “Rob: Quiero salir con una cantante. Barry: Yo quiero vivir con una cantante. Rob: Ella escribiría canciones y me preguntaría mi opinión. Pondría un chiste privado nuestro en las notas. Barry: Quizás una foto chica de mí en las notas. Dick: Solo de fondo, en algún lado”.
  5. “Hacer una recopilación musical es un arte muy sutil. Obedece a muchas reglas. Estás usando poesía ajena para expresar lo que sientes. Es una cosa delicada”.

Como las pistas de un vinilo, las imágenes de esta historia se encuentran ordenadas, sólo que en vez de saltar de un track a otro, saltamos entre el presente y el pasado por medio de los flashbacks a los que nos conduce el narrador. El sonido de la banda sonora de la vida de este narrador surge a medida que avanzamos, tanto de manera espontánea como también citada por él mismo. La banda sonora entonces complementa y ambienta el espacio; caracteriza a los personajes; remarca y expresa el drama. El soundtrack no es bueno ni malo, no es excelente ni detestable. Es la banda sonora de esta historia, y en algunos momentos también la banda sonora de los espectadores.

 

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