Una película al día #47: “The Tracey Fragments” (2007)

[ por: Andrés Daly ]

Collage. Experimento. Marketing. Diríjalo ud. mismo. Videoclip. «The Tracey Fragments» es una coctelera. La película dirigida por Bruce McDonald está integrada por cientos de planos colocados de distintas formas sobre un lienzo, composición poco común para un film rodado en 14 días, pero editado en 9 meses.

Narra la fragmentada historia de un episodio en la vida de la incomprendida adolescente Tracey Berkowicz (Ellen Page, prodigio), solitaria, verborreica voiceover, infinitamente castigada por sus padres, y triste babysitter de su hermano pequeño, quien cree ser un perro (!). Mientras se arma el rompecabezas de la historia, se fragmenta a su vez, en dos o en decenas de partes a veces, la pantalla de cine.

TRACEY BERKOWITZ

This is the story of the girl with no tits. Went to my school. No tits. Big dumb moon face.

Pantalla dividida, puzzle de piezas de todos los tamaños; este es el cine heredero del más antiguo split screen de los inicios del cine, o de las clásicas escenas donde muestran ambos lados de una llamada telefónica, pero multiplicado por 90 (minutos). Un film observador de las más recientes delicias del italoamericano Brian de Palma, pero esta vez, usado a lo largo de todo el metraje. Pero como dice la máxima, cantidad no equivale a calidad.

«Queremos estar (con esta película) en las grandes ligas, con los chicos grandes» – Bruce McDonald (Entrevista en los extras del DVD).

Para mala suerte del espectador y de McDonald, éste no es De Palma. Con estilo, pero sin real substancia tras él. La propuesta busca reflejar la mentalidad de Tracey y el proceso del pensamiento humano, reflejado en estos fragmentos que no llegan a ser suficientemente interesantes para que la historia de Tracey no termine perdiéndose en el metraje – una vez que pasó la novedad del formato- mientras el montajista lucha desesperadamente por llamarnos la atención, cada vez con menos éxito, cortando y mutilándolo todo, una y otra vez.

Hay que reconocer claro, que con tantos intentos – los monos con navaja trabajaron arduamente durante 9 meses recordemos- por supuesto que surgen muchas composiciones realmente muy bellas, que mezclan diferencias temporales en lo capturado, raccontos, luces, ángulos de camara distintos para la misma escena, escalas de planos contrastadas, colores y enfoques distintos. Interesante, por momentos.

Hermoso, como un caramelo. El formato reluce, brilla, nos encandila, pero lamentablemente, la historia de la niña desdichada, quejica e incomprendida termina por volverse demasiado comprensible, atosigante, simplista y, no alcanza a llenar un rompecabezas en el que se veía tanta ambición.

TRACEY BERKOWITZ

I don’t like the country. Creeps me out. In the country, dead bodies live in swamps, and ditches, and shallow graves. A man dumps the body of a girl in a ditch. The body rotts; Melts into slime. Flowers pop up where the body lies, seeds fly out of the flowers, and a bee sucks the flowers and makes honey. And then the family of the girl buys the honey from the store. And the family eats the girl.

A la espera de una historia que mejor sirva a un entramado de planos fragmentados en el futuro, recomiendo volver a las clásicas pantallas divididas de «Hermanas» («Sisters», 1973) o de la más reciente «Femme Fatale» (2002) de De Palma, «Timecode» (2000) de Mike Figgis y por que no, a los de la muchas veces adrenalínica serie «24» (2003-2010) – aunque hoy bastante desgastada – de Robert Cochran y Joel Surnow, donde la pantalla dividida, ahora en televisión y no en cine, fundó, construyó y dinamitó su propia escuela. Donde la multiplicidad del ojo está empleada al verdadero servicio de la acción – literalmente – y no del efectismo.

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