Una película al día #195: «The Invisible Man» (1933)

Un hombre desnudo, listo para conquistar el mundo

[ por: Andrés Daly ]

Lo siento James Whale, pero aquí me perdiste.

Tenía demasiadas expectativas con esta película, no sólo por el director, si no que también por otras cosas que uno a veces no puede olvidar en el tiempo. Yo no, al menos. Me refiero con esto último a ese pseudo remake de hace poco más de una década, llamado Hollow Man (2000), con otro científico que se convierte, también, en un demente al desaparecer: Sebastian Caine (Kevin Bacon). Si no recuerdo mal, entre otras cosas que Caine hacía en los últimos y espantosamente mediocres minutos de esa película, estaban el violar a su vecina con apariencia de supermodelo -Paul Verhoeven (Basic Instinct, Showgirls) estaba detrás de cámara, no es para sorprenderse demasiado- y el asesinar, cruelmente (¿y sin explicación?) a varios de sus colegas. Eso, hasta que Bacon terminaba convertido en fiambre gracias a su colega (¿y ex novia, era así?), interpretada por Elisabeth Shue, que lo lanzaba al vacío en una caja de ascensores. Un recuerdo que me quedó rondando, ahí, en ese lugar donde hay demasiadas películas desechables, como un absoluto desperdicio de bastante buenos -en su mayoría- efectos visuales, muchos de los cuales siguen siendo, hoy día, bastante sorprendentes.

Me gustan las antiguas fotos publicitarias de las películas. Sí, hasta esa del hombre de tiza.

Pero la culpa no es de Kevin Bacon. No. Algo que no me dejó disfrutar la película de 1933, en varios momentos, tiene otro nombre y apellido: Una O’Connor. Por Dios, mujer. La insistencia de Whale por reproducir una y otra vez los gritos histéricos y sobre actuados de esta señora, que chilla realmente como los mil demonios (no exagero), me sacaban tanto del deseado efecto cómico que este personaje supuestamente debía tener (a.k.a, comic relief), como del resto de la película. Un recurso francamente insoportable.

Una O’Connor a punto de dar un alarido.

Y otro

y otro

Gloria Stuart y Mirageman El Hombre Invisible

El mejor amigo y colega del científico invisible joteando a la novia de éste. Tenga un poco de dignidad, estimado.

Police Squad

Cientos de policías tomados de la mano, lanzamiento de pintura y otras necedades. La fotografía es hermosa, si.

El Hombre Invisible es una película que se aleja definitivamente del «horror» o el «terror» (en el cine B) para instalarse mas cerca de la comedia, y dentro de ella, en una de las más absurdas que se puedan hacer. Quizás este desplazamiento es lo que más me molestó de la película de Whale: no tengo nada en contra de la comedia (es más, la respeto como el género más complejo de realizar bien, sin duda), pero esta mezcla de de tonos, en este caso, creo que finalmente le juega en contra a la película: desvaloriza continuamente la amenaza del hombre demente y relativiza todas y cada una de sus acciones.

Completamente desprovista de la carga emocional, melodramática pero sombría, que Whale supo darle a su científico (y por extensión a su creación) en forma tan bella en Frankenstein, o la caracterización bien equilibrada con que retrataba notablemente al grupo de personajes que habitaban, solo por una noche, la casa de Old Dark House, nuestro invisible científico (Claude Rains, en un trabajo de voz realmente excelente, lo mejor de la película) palidece en comparación. Convertido en juglar del pueblo-bromista pesado-y ocasional asesino, en momentos intermitentes y casi al azar, tanto por el guión y su dirección, me resultó bien difícil involucrarme demasiado -o tomar muy en serio- tanto al invisible y payasesco victimario como a sus infortunadas y desechables víctimas.

Siguiente.

PD. Bonus Track, directo desde la infancia, a propósito de Hombres Invisibles:

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