Carlton Cuse y John Ridley: el arte de contar historias

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En el marco del Festival IGS de Rímini-Riccione, tuve la oportunidad de entrevistar por separado a Carlton Cuse (Lost) y al oscarizado John Ridley (12 Years a Slave), además de asistir a su clase magistral conjunta titulada «Lost in Fellini».

Cuse incidió en que el descubrimiento del cine europeo durante sus años universitarios supuso una auténtica revelación. Sobre todo, las obras de Federico Fellini y Michelangelo Antonioni marcaron de forma duradera su mirada hacia el medio. Abordar la estética del subconsciente, marcada por la atmósfera, el misterio y una ambigüedad deliberada, no solo contravenía la por entonces a menudo sosa televisión estadounidense, sino que años más tarde sentó las bases de Lost. En un panorama televisivo donde los directivos exigían traducir cualquier subtexto en explicaciones diáfanas, el juego de enigmas de Lost supuso una revuelta consciente, al abrir de repente un espacio para la interpretación personal. Cuse demostró, además, sirviéndose de una de las escenas más icónicas de la historia de la televisión, la despedida de los supervivientes en la balsa al final de la primera temporada, cómo una escena puede sostenerse por sí sola. Durante la clase magistral, recalcó en varias ocasiones que el éxito de la serie descansaba en un trabajo en equipo profundo, casi simbiótico, que hacía soportable el agotador ritmo de diez meses y 24 episodios al año. Si se confía en los actores y en el equipo, está convencido, se obtiene a cambio mucho más de lo que un guion rígido podría garantizar jamás.

Lost (2004-2010)

John Ridley contempla al maestro italiano desde una perspectiva ligeramente distinta. A él le fascina menos el mero surrealismo que las raíces de Fellini en la fotografía callejera europea: esa sensibilidad para captar la llamada «segunda vida». Una fascinación que no sorprende, ya que a Ridley mismo se le ve a menudo, tanto en el escenario como en los posados de prensa, con una cámara ante el rostro, absorbiendo la mirada del público para devolverla a través de otra lente y otra perspectiva. Ridley lamenta que precisamente ese sentido de lo imperfecto y lo espontáneo corra el riesgo de perderse en el día a día de una producción actual, a menudo esterilizada y milimétrica. Un antídoto contra esto fue su miniserie conjunta Five Days at Memorial (Apple TV+). Esta adaptación del ensayo galardonado con el Pulitzer de Sheri Fink retrataba los dramáticos acontecimientos en un hospital de Nueva Orleans durante el huracán Katrina, cuando el personal médico, tras días sin electricidad y aislado del mundo exterior, se vio ante decisiones morales prácticamente irresolubles. El rodaje en el exilio canadiense, bajo estrictas restricciones por la covid-19 y mientras se recreaba en paralelo una crisis sanitaria carente de recursos, dejó una huella indeleble en el dúo creativo. El objetivo nunca fue el sensacionalismo ni el juicio previo, sino un rigor periodístico y narrativo sin concesiones.

12 años de esclavitud (2014, John Ridley)

Cuse y Ridley buscaban reflejar la realidad en toda su despiadada complejidad, porque el relato audiovisual, y el acto de narrar en general, como también dijeron en sus entrevistas respectivas, siempre conlleva una responsabilidad y la convicción de que el buen arte desafía al espectador, huye de las respuestas cómodas y, con la ayuda de la cámara, le devuelve un espejo.

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