Una película al día #90: “I Love Pinochet” (2003)

¿Quiénes son «ellos»?

[ por: Andrés Daly ]

Pocos documentales me han producido más sorpresa, indignación y rechazo al verlo que este que registra, con acceso total –e inaudito- un sector político fanatizado que, dado el claro conocimiento de los abusos a los derechos humanos ejercidos por el hombre al que sostienen como un ídolo, (dentro del año de rodaje del documental) la expresión de su propio fanatismo parece fuera de todo límite y razón. Algo que, hasta el día de hoy, sigue siendo un punto de división en la sociedad chilena y que emerge aún en contadas ocasiones. Todo por una figura que, visto desde afuera (tanto en el extranjero, como por un extranjero en el interior) no produce, ni cerca y por ningún caso, las medias tintas que algunos apasionados adherentes postulan en este documental.

La directora Marcela Said deja claro sus sujetos de estudio desde el mismo título: aquí  no se trata de buscar a los simpatizantes misteriosos, tímidos y silenciosos, como lo fue una gran parte de la sociedad chilena que, como los porcentajes consignan, apoyó fallidamente la mantención del General Augusto Pinochet en el gobierno -luego de quince años en el poder- con el “Sí” en el plesbiscito del 1988, y que se manifestaron en masa tanto en actos políticos como en las urnas.

No, aquí se trata de localizar y entrevistar a aquellos partidarios enfervorizados, en distintos sectores sociales y escenarios, que felizmente hubiesen evitado la llegada de la democracia por todo el tiempo que hubiesee sido necesario, que repetirían una figura igualmente o más anti democrática (“Otro Pinochet”, dice una de las entrevistadas cuando le preguntan por lo que desea para el futuro de Chile), critican a la sociedad chilena desde un discurso paternalista, que raya aveces las anécdotas mágico surrealistas (un hombre relaciona la muerte de un jardín japonés preferido por Pinochet con la detención del mismo en Londres) y suponen, siempre, la necesidad de una figura de poder, fascista, para un país supuestamente incapaz de gobernarse adecuadamente a sí mismo. Esto los convierte, sin duda, en quienes ejercen entonces ese “amor” que profesa el título en inglés, el de los partidistas más extrovertidos, todos tan incondicionales como moralmente cuestionables en sus argumentos.

Esta elección de sujetos, que constituye el valor y la mayor fuerza del documental, se convierte a la larga en su gran debilidad, cuando, entre tanto extremismo –que me dejó horrorizado y con los pelos en punta- hace falta ver esa mirada y opinión, aunque más burda y quizás menos interesante visualmente, de los chilenos que apoyan o apoyaron a Pinochet pero que no tienen ni pancartas en su casa, perifonean en la calle, tienen 12 hijos o lloran al recordar su presencia cercana en un acto público. ¿En que piensan los no fanáticos? y ¿cómo justifican su partidismo?. El único momento donde se logra suplir esta ausencia,  es con una fatídica entrevista a una joven alumna de una Universidad privada que es enfrentada, tanto en su ignorancia como en la repetición autómata -esto como condición básica del fanático- de su discurso, por otro alumno de su edad, parado frente a ella. Al centro, cual Chino Ríos, un tercer alumno de la Universidad se manifiesta totalmente indiferente y solo busca el calor del sol.

Valioso aunque escalofriante retrato que muestra un grupo de personas que se convierten rápidamente en sorprendentes personajes, que repiten incesantemente a la cámara -y entre ellos mismos, reafirmándose- un discurso que parece aprendido con misteriosa vehemencia, que viven pendientes -casi paranoicos- de quienes llaman los «otros» o «ellos», que justifican lo que me parece, personalmente, totalmente injustificable y que otorgan a un ex Dictador de esta República, extrañamente, características paternales, benignas, altruístas y hasta mágico-sagradas.

Una entrevista a la directora (publicada en CineChile.cl):

historias del cine chileno capitulo 6 from cristian cordova on Vimeo.

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3 Comments

  • Andrés Daly dice:

    Andrés
    Sí, ese fanatismo total, ciego como puede ser cualquier otro y en el caso que mencionas Andrés (el del niño que llora mientras se escucha la voz de papá diciendo algo asi como «llora nomás cabrito, diles» uff) preocupante, es sin duda impresionante.

    Muy cierto! me recuerda también a algunas notas que la televisión nos regala cada cierto tiempo, en esa hora y algo donde el relleno y la obviedad periodística es lo más importante (ese programa llamado noticiero) sobre los hinchas.

    Recuerdo uno donde se mostraba a un hincha que llegaba todas las semanas al estadio a las 6.00 am, llueve o truene. Partidos, entrenamientos, recorte del pasto, todo servía. Solitario y con su bandera gigante, tomaba desayuno y ya estaba más que afónico para el inicio del partido. De una locura mayor.

    ————

    Julieta:
    Buenísima recomendación, suena muy interesante! (y que buen título) Lo buscaré para ver y comentar.

    Un gran saludo a ambos,

  • Julieta dice:

    Me pasa con este documental que siento que reproduce un estereotipo de la «vieja de derecha indigna, histérica y tonta». Recuerdo la primera parte de La Batalla de Chile, Machuca y hasta la bloguera Tere Marinnovic y «sus mapuches malcriados». Creo que es una visión un poco monolítica.

    Encuentro más mordaz «El astuto mono Pinochet y los cerdos de la Moneda» donde se desacraliza totalmente la política. Aquí los niños hacen representaciones teatrales de cómo se imaginaban el golpe del 73`, Pinochet y Allende. Terminaban actuando como déspotas. El juego de niños se transformaba en algo tenebroso. La caricatura te hacía cuestionar.

  • Andrés dice:

    Creo que más que eso de idolatrar a un dictador (aunque hay quienes idolatran con la misma pasión a Allende o a otros personajes de la historia), lo que me muestra el pequeño fragmento del documental es esa «mente simple» que algunos manifiestan sobre determinados temas no importando si eres un ricachón o un poblador.
    Las lágrimas de un niño que se emociona de cosas que no vivió, historias que no vio, verdades que no conoce. Es decir, esos sentimientos los entendería del padre que a lo mejor padeció o vivió una realidad en los años pasados que lo llevó a tomar ese partido. ¿Pero un mocoso? ¿Que verdad hay en esos sentimientos? Más parecen el reflejos de una manipulación paterna para rodearte y perpetuar un fanatismo.
    En todo caso, creo que veo fanatismos parecidos cuando muestran a los papás vistiendo a sus retoños con la camiseta de su equipo de fútbol favorito. jejeje.

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