Una película al día #133: “Víctor, Victoria” (1982)

Pretendiendo

[ por: Andrés Daly ]

Esta es una comedia musical plagada de confusiones sexuales que ocurre en un París de época, casi de caricatura, ausente de hitos y que busca ser evidentemente ficticio; un lugar de sets de calles nevadas, fachadas continuas, callejones oscuros y mundo de cuento. Mas pueblo que ciudad y en concordancia con esa propuesta, todos los personajes se conocerán o se conocen al menos de vista; sino, se encuentran a través de infinitas coincidencias – el caso más divertido es el de un distraído mozo que no entiende nada y se topa con la protagonista repetidas veces en cada una de sus distintas vestimentas – y en todas las locaciones donde se desarrolla la historia se mantiene esta idea de pequeño mundo: teatros, calles, restoranes, lujosos hoteles y viejos departamentos.

Con breves guiños al screwball comedy de los 40’s y el cine clásico de los estudios de esa época, esta atípica comedia ochentera cuenta la historia de Victoria (Julie Andrews) una excelente pero miserable cantante lírica, a la que conocemos prácticamente “muerta de hambre”. Es más, se desmaya frente a la vitrina de un restaurante por ver a un gordo comensal tragándose una torta, algo similar a lo que le ocurría a la protagonista femenina en King Kong (1933) y su remake del 2005 en manos de Peter Jackson. Desesperada, cuando está dispuesta a hacer “perro muerto” en un restaurante, hace migas con Carole “Toddy” Todd (Robert Preston) un irónico cantante abiertamente gay, algo mayor que ella y exiliado del lugar donde trabajaba regularmente por propiciar problemas con unos aburguesados clientes.

King Marchand (James Garner), Víctor/Victoria (Julie Andrews) y Toddy (Robert Preston)

Unidos y amistados por la mala suerte y esas cosas del destino, ah y el guión de una comedia de enredos, Todd y Victoria planean un engaño para enriquecerse y aprovechar de paso el subestimado talento de Victoria: si una cantante mujer no ofrece mayor interés al mercado de las artes escénicas, quizás un hombre que cante y se disfrace como mujer sí lo hará. Victoria se transforma así en Victor y para evitar que los descubran agregan al travestismo, como en la magia, una distracción: Víctor es supuestamente de la realeza europea, habla el inglés justo y es amante de Toddy. Así, una mujer se disfraza de hombre que se disfraza a su vez de mujer –que buen enredo- y el éxito de la pareja es absoluto. Engaños sucesivos, gags de confusiones y enamoramientos entre géneros distintos y también similares comienzan a ocurrir, mientras la carrera de Víctor es financiada por el interesado King Marchand (James Garner), un turbio empresario. Marchand, un varonil playboy tiene sus intereses puestos en el éxito de Victoria pero también teme estar enamorándose de quien él cree es un hombre.

King Marchand

I just find it hard to believe that you’re a man.

Victoria

Because you found me attractive as a woman?

King Marchand

Yes, as a matter of fact.

Victoria

That happens frequently.

King Marchand

Not to me.

Víctor/Victoria es una película sobre las apariencias, lo externo e interno de cada personaje, permitiendo que los personajes principales y las expectativas que tenemos de ellos cambien, mientras cada uno de ellos terminan interpretando a otro personaje en el desarrollo de la trama. Incluso algunos secundarios, como un bigotudo detective contratado por un enemigo de Todd para descubrir la verdad. Primo honorífico de Closeau, quien parecía ser un importante némesis no es más que un gordo torpe y de muy mala suerte.

Nuevamente, Edwards dirigie una pelicula sobre el filo del peligro, en este caso, el del travestismo como concatenador de comedia, salidas –literales- del closet (que son brillantes) y otros elementos, que en manos menos lúcidas podrían haber quedado como sketch de programa de trasnoche.

King Marchand [Looking to start a bar fight; to the bartender:]

Milk.

Bartender [Sarcastically]

Would that be cow’s milk, monsieur, or mother’s milk?

King Marchand

How about your sister’s?

[Fight Starts]

El director Blake Edwards y su esposa/actriz principal Julie Andrews.

Si bien no es lo mejor de la filmografía del hombre de Desayuno con diamantes, pero cumple por lejos con la entretención prometida, no me deja de sorprender nunca la constante y perfecta conciencia del uso de los espacios para la comedia, en esta película de Edwards. Cada rincón, cada pasillo, cada puerta, balcón y set es aprovechado al máximo con ingenio, escondiendo a los personajes y moviendo la cámara para descubrir puntos precisos desde donde maximizar el efecto cómico. Por ejemplo, está el plano fijo que muestra el set del restaurante donde la pobre Victoria coloca una gran cucaracha en su plato para evitar pagar la cuenta al inicio de la película, el mismo lugar donde conoce a Todd.  Este es sublime. En un plano panorámico, la cámara filma a lo lejos el restaurante, desde la vereda del frente capturando desde la distancia y a através de sus alargadas ventanas el caos que se produce adentro. Los peatones caminan cerca del lente. Se detienen extrañados y miran el lugar a lo lejos. En silencio, sin música, los gritos del interior del lugar, cerrado, se cuelan al exterior, mientras alcanzamos a ver a las mujeres franceses en el local subiéndose a las mesas, los mozos intentando atrapar el bicho y Victoria y Todd buscando escapar con una comida sin pagar. Una decisión que sólo un verdadero rey de la comedia puede tomar.

Lesley Ann Warren

P.D. Mención especial a la actriz Lesley Ann Warren con su personaje de Norma Cassidy, la rubia tonta insoportable. ¡Demasiado divertida! se roba casi todas las escenas en que aparece y se luce en el gran travelling en la estación de tren.  Este es otro de los elaborados sets de Edwards: la vemos caminando apurada entre un vagón y otro –a través de las ventanas de los carros- gesticulando enojada pero en silencio pues no la podemos oir, ya que la cámara recorre en paralelo el tren desde el andén y espera, con gran sincronía, que Warren llegue finalmente  al último vagón y nos de una sorpresa más. Perfecta.

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