The Party

Los inadaptados

[ por: Micheell Toledo V. ]

Cuando Charles Chaplin creó al personaje de Charlot (por allá en 1914) se abrió el paso para lo que se conoce hoy en día como la “comedia norteamericana”. Ésta posee diversas características que son replicadas por comediantes de la talla de Buster Keaton, Harold Lloyd, los hermanos Marx, etc. Pero la característica principal que presenta este tipo de humor es que siempre es el protagonista quien nos mueve a través del relato por medio de sus equívocos, generando la comedia que deviene de la trama.

Hoy en día ese humor poco se practica. Si se revisan películas de finales de los 80 y especialmente en los 90, la comedia ya no está al servicio de los protagonistas (a excepción de grandes actores que logran llevarse el peso humorístico), sino que se encuentra a disposición del elenco secundario. Es el personaje central quien se ve enfrentado a los hechos que afectan su entorno y que consecuentemente lo afligirán a él por el mero hecho de estar en un determinado hábitat. Es el caso de películas icónicas como “There’s something about Mary”, en donde el peso de la comedia se lo llevan los personajes que se encuentran completamente obsesionados por ésta mujer y que hacen todo lo posible (hasta lo más enfermizo) para poder tenerla. Son la excepción actores como Jim Carrey, que a la usanza de Jerry Lewis, busca ser el centro de la máxima expresión de la comedia a través de un acabado uso de muecas y gestos únicos que lo llevan a transformarse de una u otra manera, en el gestor máximo de las risas.

Uno de los directores que ha desarrollado de manera más prolija este tipo de humor ha sido Blake Edwards. Su estilo cómico se caracterizó precisamente por la necesidad de desplegar tres  conceptos esenciales: 1) El personaje central como víctima de un entorno hostil, en donde sus propias acciones (equivocadas muchas veces) lo llevan a salir triunfante de ese contexto. 2) La representación de una sociedad sucia, falsa, que busca hundir y sofocar al más débil. 3) Revestir todo esto dentro de acciones cómicas, que logran, a modo de sátira, burlarse de los estamentos sociales más desacreditados por Edwards. Peter Sellers logra de manera brillante la ejecución de estos tres conceptos a través de una rememoración de cierto tipo de humor muy cercano a las nociones elaboradas por cómicos de antaño, reflejado en un Jacques Tati como el referente más cercano, Bakshi se reviste de Monsieur Hulot transformándose en los ojos del espectador y llevándonos hacia el interior de la alta sociedad hollywoodiense que será víctima del encanto y la ingenuidad de éste simpático indio que busca simplemente pasar una noche agradable.

Algunos consideran está película como la mejor de Edwards. Es un clásico sin duda, y es su construcción del personaje vs entorno lo que más impacta en su desarrollo. Desde el comienzo, en el set de filmación, el director da a conocer los “predictores” que marcarán el paso del film. Estos predictores se enfocan en un solo hecho: el personaje de Bakshi es un hombre que se equivoca demasiado. Desde que recibe los disparos constantes tocando la corneta, hasta que coloca su pie sobre el dinamitador que hace explotar el fortín, sabemos que estamos frente a un hombre torpe – y algo infantil – que durante toda la historia nos enfrentará a éste tipo de situaciones. Y es desde un error que Bakshi es invitado a una fiesta de la producción. Llega en su pequeño auto, pierde un zapato en la laguna artificial de la casa, y continúan una serie de errores que serán observados casi de manera pasiva por parte de los invitados, sin darse cuenta muchas veces de la presencia de este personaje.

Pero lo importante para Edwards durante todo momento es ser testigos del error, y esto queda patente durante la secuencia de la cena. Previamente vemos la existencia de un personaje secundario que es un mozo de la gala. Se acerca a Bakshi a ofrecerle algo para beber, y Bakshi le dice que no, porque él no bebe alcohol. Se retira y el mozo toma uno de los vasos y se toma todo de un solo trago. A la hora de la cena, la cámara astutamente (y digo astutamente porque es el primer momento en que Bakshi logra realmente sociabilizar en términos de normalidad y es abandonado por la fijación del lente) comienza a seguir la travesía de este mozo ebrio tratando de servir la cena y su pugna con el jefe del evento, quien se da cuenta del estado etílico en que está. Entonces, la puesta en escena del error regresa al personaje de Sellers cuando realmente vuelve a equivocarse, transformándose en la tónica de las decisiones estructurales del director frente a las situaciones que deben ser mostradas o no.

Y más que de errores, esta es una película sobre la adaptación. Cada uno de los personajes pertenece a un grupo de inadaptados al entorno en el que se encuentran, en donde la utilización de los estereotipos es vital (en este caso) para que las tramas reflejen la necesidad de pertenencia a un lugar. Es el caso del extranjero Bakshir que busca adaptarse a las costumbres norteamericanas, y específicamente a las de la difícil industria del cine. Es la forma de rechazar su entorno la que tiene el mayordomo bebiendo constantemente para olvidar los embrujos de una realidad molesta que quiere olvidar. Es la adaptación de una actriz europea que se ve enfrentada a los ya acostumbrados embates de los productores, en donde te acuestas con ellos o no obtienes el papel. Es la necesidad de un calzo en un mundo hostil, donde te das cuenta que no tienes espacio, que eres rechazado, pero que hay alguien como tú con el que puedes solidarizar. Y sin duda alguna, son estos los personajes que logran prevalecer dentro de esta tierra hostil. Los inadaptados a una sociedad que no se cansa de vivir de las apariencias, que lucha por relegar a quienes según su punto de vista no merecen estar ahí.

Es así como Bakshi nos recuerda a Charlot, siempre tratando de adaptarse a las complicaciones de la vida moderna, o a Monsieur Hulot tratando de convivir con la sociedad europea contemporánea, demostrándonos que al fin y al cabo de eso se trata la comedia de la vida; sucesos inconexos, errores y ajustes a una vida que tal vez no está hecha para todos.

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