The Canyons [y la muerte del cine]

[ por: Andrés Daly ]  

 

“Ok, tell me something: do you really like movies?. Really, really like movies?. When was the last time you went to see a movie in a theater… a movie that really meant something to you. I don’t know, maybe it’s not my thing… anymore.”

 

Después de haber sido rechazada por el Festival de Sundance y recientemente por SXSW (South by Southwest) en una forma inecesariamente pública (“it suffers from quality issues”….”has an ugliness and a deadness to it”) por no decir de manera gratuitamente brutal, The Canyons (financiada via crowdfunding) tendrá su revancha cuando se estrene en el festival de cine de Venecia en agosto de este año.

La película protagonizada por ese estupendo emblema de la decadencia, Lindsay Lohan, y un actor porno llamado James Deen (!), no habría llamado tanto la atención sino fuera por el nombre del director/productor/guionista detrás del proyecto: Paul Schrader. Miembro de la generación que cambió el cine norteamericano definitivamente en los 70’s con Coppola, De Palma, Scorsese, Spielberg y Lucas, Schrader es el escritor detrás de estandartes como Taxi Driver (1978), Raging Bull (1980), y The Last Temptation of Christ (1988). The Canyons es la primera película dirigida por Schrader (Hardcore, Blue Collar, American Gigolo) desde Adam Resurrected (2008). Esta nueva película de Schrader está escrita nada menos que por Bret Easton Ellis (Less than Zero, American Psycho).

Definida como un thriller-erótico-neo-noir (¿la misma definición de la notable “Bajos Instintos” de Paul Verhoeven?), el proyecto ya se va acercando y mostrando sus primeras imágenes, bañado en un cocktail resultante del morbo Lindsayniano que produce -inevitablemente- ver a esta ex chica Disney -cuanto tiempo ha pasado ya- que, como otras más jóvenes, nos va mostrando generosamente su piel. Imposible indiferencia producirá, de seguro, el observar la obra de un casi septuagenario director-escritor que, tal como un par de colegas de su generación en las últimas décadas (y me refiero sólo a Coppola y De Palma) se ha mantenido más cerca del camino de la provocación y la independencia que del muchas veces aburrido mainstream hollywoodense.

Las primeras imágenes de su trailer (¿con Skrillex de fondo?) ya seducen mi ojo con la frase pronunciada por el personaje de Lohan, que transcribo y abre este artículo, mientras va acompañado de un desfile de ruinosas imágenes de multicines y viejas salas cinematográficas, que me recuerdan a algunos de los artículos e imágenes de la sección de In Memoriam de este mismo sitio: dedicado a los cines que pasaron a mejor vida y que ya no están con nosotros.

El cine se murió y Schrader, parece, tiene un gusto por la necrofilia.

 

Ruinas del cine:

 

Lindsay-B-Star

 

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