La iluminación de espacios arquitectónicos como creador de suspenso en el cine

When a Stranger Calls

[ por: Lourdes Barrios ]

Storyline

Una adolescente que cuida niños como fuente de ingresos, trabaja una noche común y corriente en una inmensa casa aislada de la ciudad. A medida que anochece comienza a recibir llamadas extrañas que, eventualmente, la hacen llamar a la policía que promete ayudarla rastreando la llamada. Es aquí cuando ellos mismos le informan que la llamada viene desde dentro de la casa y se revela que el que las realiza es un asesino en serie que tiene como victimas mujeres a quienes acecha continuamente hasta matarlas con sus propias manos. Finalmente la protagonista escapa y el asesino es capturado por la policía.

Análisis

When a Stranger Calls («Cuando un extraño llama», en español) es un remake de una película realizada en 1979 con el mismo nombre, dirigida por Fred Walton y, en su momento, bastante impactante dentro del genero de terror y suspenso.

Hoy en día, al haberse realizado numerosos intentos por recrear con el mismo éxito la estrategia de Walton, la versión de Simon West (2006) es criticada como muchas otras, por ser tan predecible desde el inicio, en el que ya es más que obvio lo que ocurrirá el resto de la película. En todo caso, la similitud está en el hecho de ser un film desarrollado por completo en un mismo escenario, exceptuando el inicio y el fin. El director mantiene el dinamismo y el movimiento, trasladando al espectador y llevándolo a recorrer una hermosa y lujosa casa, juego en el que tanto la iluminación natural como artificial juegan un papel protagonista en el suspenso y terror que se busca continuamente, durante toda la experiencia.

El tiempo de la película transcurre desde el final de la tarde hasta media noche, siendo el tiempo y su relación con la luz, que comienza siendo abundante y luego escasa, un factor imprescindible en el escenario de filmación. Así, en un principio la casa se muestra clara, levemente iluminada por la luz del día que ya pronto termina, reflejada en el lago, ya provocando sensaciones de inquietud en el espectador. Esto, aunado a la narrativa que hace especial énfasis en el lugar, resaltando su lejanía y aislamiento de la ciudad.

Una vez que la protagonista se encuentra dentro de la casa, los elementos arquitectónicos paisajísticos como el agua y la vegetación circundantes comienzan a tomar importancia, gracias a la iluminación, que entra a través de cerramientos en vidrio completamente abiertos al paisaje, reflejando sus colores y movimiento. Aún con las ventanas cerradas y en un espacio prácticamente hermético, la brisa del exterior entra visualmente y se conjuga en el interior, siendo un elemento más del escenario.

La iluminación natural permite mostrar los espacios internos, cualificándolos y enfatizando su belleza. Estos mismos espacios cambiarán su carácter a medida que llegue la noche y sea ahora la iluminación artificial la catalizadora de sensaciones en la protagonista y en el mismo espectador, que vive con ella , minuto a minuto el oscurecer no solo del tiempo sino de su interior. La imagen externa de la edificación cambia drásticamente, haciéndose aún más sombría e inquietante.

La tecnología de la iluminación de la casa, asombrosamente moderna, es imprescindible para la creación del suspenso: los distintos espacios se iluminan automáticamente cuando se percibe movimiento en el lugar, lo cual permite saber prácticamente desde cualquier punto de la casa, que algo ocurre en ese otro espacio aún sin estar allí. La presencia de un gato negro, mascota de los dueños, y sus movimientos aleatorios que encienden y apagan luces, ayudan a crear aún más nerviosismo e incertidumbre. En cuestión de segundos el espacio se convierte en otro desde el punto de vista sensitivo.

Con esta misma estrategia, van mostrándose los distintos espacios de la casa que a medida que el film avanza, serán escenario de todo tipo de acciones aterradoras. En el centro, y corazón de la edificación, un patio bañado en luz natural, es también fuente de iluminación de los espacios que lo circundan, proporcionándoles un carácter dual ya que son influenciados tanto por el interior como por el exterior. Además, este patio es punto focal de las perspectivas visuales de la casa y funciona como membrana espacial en numerosas escenas de la película, a veces transparente, traslucida o turbia dependiendo de elementos paisajísticos como el agua, el director juega con el adentro y el afuera situando la cámara desde la casa mirando hacia el patio, o desde el patio mirando hacia la casa.

A medida que la película transcurre, la distinción entre interior y exterior se hace cada vez más inexistente aumentando el grado de suspenso. Los colores y movimiento del viento, se introducen a la narrativa, que jugando con las perspectivas muestran pasillos sombríos iluminados parcialmente por aberturas que forman juegos de luz y sombra  espectaculares desde el punto de vista arquitectónico y espacial. Las aberturas son cuadros, paisajes de fondo de la película.

Elementos esculturales iluminados se suman al paisaje interior y confunden al espectador con formas humanas que se pierden en las escenas.

Más tarde, se introduce un nuevo elemento dentro del recorrido de la protagonista, la cabaña de huéspedes, como elemento anexo a la casa, se percibe desde el interior del otro lado del lago, también influenciado por el movimiento del agua y del viento, parece ser una alternativa de escape o de ayuda para ella. Es este el único momento donde el paisaje exterior se convierte en escenario vegetal y paisajístico, ahora sí en contacto real y directo con la naturaleza y los factores climáticos.

Es también en este momento, donde por primera vez, la protagonista observa la casa desde afuera, desde la casa de huéspedes.

Cuando al fin el asesino se deja ver, en el interior de la casa, una vez más se utiliza la luz como recurso para enfatizar el terror, mostrando el personaje en contraluz y a través de los vidrios del patio central en el que se refugia la protagonista y los niños. Así, el rostro del acechador no se deja ver hasta el final, saliendo de las sombras donde se escondió durante todo el film.

Una vez más el patio central funciona como membrana traslúcida, permitiendo el escape de los personajes fuera de la vista del villano.

En el fin, la protagonista escapa finalmente de esta casa que parecía un paraíso y terminó siendo una pesadilla, una cárcel hermética aterrorizante. Y finalmente sale de las sombras el rostro del asesino que afortunadamente no cumplió su cometido.

La luz es un importante personaje dentro de una creación artística, puede provocar cambios radícales en la manera en que el espectador percibe y reacciona ante ella. Caracteriza espacios diferenciándolos unos de otros, transmitiendo diversos mensajes.

 


Lourdes Barrios Ayala es alumna del curso optativo Cine+Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, en el primer semestre del año 2010. Actualmente cursa la carrera de Arquitectura. La publicación de su ensayo en este sitio -siendo esta una de cuatro tareas dentro del curso- forma parte de la difusión realizada a un conjunto destacado de ensayos realizados por los alumnos durante diferentes semestres.

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