Los 10 + del Festival de Cine B

[ por: Carolina Cartagena ]

Bienvenidos festivales. Terminado el FICV 2010, ha llegado el turno del lado inadaptado del cine, ese que no conoce de publicidades ni de contratos millonarios. Desde el 3 de noviembre y hasta el 9 del mismo mes, llega a Santiago la tercera versión del Festival de Cine B. En esta oportunidad se exhibirán las cintas ganadoras de los años anteriores, más de cincuenta cortos trasandinos y otro tanto de producciones nacionales. Rescatamos la decena de cintas chilenas que compiten en esta instancia. ¿Te animas? Quién sabe, en una de esas cambias el estilo hollywoodense por el Made in Chile.

Hay películas que las grandes salas no acogen y es que simplemente parecen no interesarse. En el Festival de Cine B se encantan de aquellas producciones y sin más las agrupan en una sola instancia. Aquí brillan los montajes rechazados y las cintas carentes de mucho financiamiento. En este Festival lo único que interesa es la impronta de la realización independiente, dedicada y comprometida, esa que no teme experimentar y que se la juega sin importar si el producto vende, o no. Este año, la cita comienza el 3 de noviembre y finaliza el 9 del mismo mes. Destaca la fuerte presencia de la creación argentina y, claro, la oferta nacional. Una decena de películas chilenas compiten este 2010, las hay de ficción y cuyo encanto reside en la agridulce realidad. Pero, ¿qué historias cuentan? Aquí, un compendio.

Piortr, Una Mala Traduccion

Piortr, Una Mala Traducción

Manuel de Ribera

Manuel de Ribera

En la categoría de largometraje nacional, el espectro de géneros es reducido. Ficción y documental son las estrellas escogidas. La cinta Piortr, Una Mala Traducción, de la mano de Martín Seeger, es el reflejo de una sociedad confusa que, como en el juego del teléfono, se desarrolla en base a frases difusas e ideas incompletas. La trama gira en torno a un joven exiliado de Nacrovia que decide hacer una obra de teatro en Chile. En el transcurso, uno tras otro, se producen malos entendidos. ¿El motivo? El lenguaje. Estas confusiones a su vez, modifican el curso de la obra del joven exiliado.

Manuel de Ribera se presenta como el tercer largometraje de ficción en el Festival. La obra codirigida por Christopher Murray y Pablo Carrera es la postal de las tantas caletas perdidas de Chile. La trama se desarrolla en base a los anhelos de Manuel, un hombre que por fin logra apropiarse de algo. Siguiendo con los filmes de ficción, Una Parte de Mi Vida, de Óscar Cárdenas, se presenta como participante de esta carrera nacional. La película tiene su estreno en el Festival y ofrece una sencilla visión del mundo de la prostitución.  Cerrando las historias ficticias, Paseo, de Sergio Castro, busca conmover al espectador con el viaje de una madre soltera junto a su hijo. ¿El fin? La búsqueda de un padre que lleva diez años de ausencia. En el transcurso, el escenario natural se apodera del lenguaje y resulta ser el reflejo del sentir de los personajes.

31 de abril

Casi como una transición de géneros cinematográficos, aparece 31 de Abril, de Víctor Cubillos, un filme que pulula entre la irrealidad de la ficción y la crudeza del documental. El largometraje relata la historia de un joven de 17 años que realiza un documental en torno a la muerte de su hermano. Una cinta que, sin duda, promete tocar más de una fibra sensible.

Pasando al género documentalista, se encuentra Mocha, trabajo de Guillermo Ribbeck que recorre la Isla homónima. A través de las imágenes, el realizador genera reflexiones en torno a la isla. Macarena Aguiló rescata las vivencias de los hijos de los miembros del MIR. A fines de la década del ’70, algunos militantes del MIR que estaba exiliados en Europa, retornaron a Chile clandestinamente para continuar su lucha. La mayoría tenía hijos, hijos que debieron dejar a cargo de los llamados Padres Sociales. Dicho concepto nación en base al Proyecto Hogares, un espacio de vida comunitaria que reunió cerca 60 niños. El documental de llama El Edificio de los Chilenos y propone una revisión inédita de esta parte de la historia nacional. Un tercer documental llega bajo la dirección de René Ballesteros. Esta creación está marcada por una sensación de ausencia y a la vez de cercanía. La madre del realizador desapareció hace 26 años. ¿Qué pasó con ella? Es la pregunta que se busca esclarecer. La Quemadura es una producción que transcurre en torno a la vida de Margarita, una historia que se entrelaza con la editorial Quimantú. Hoy, dicha editorial no existe y sus títulos son requeridos por muchos. Una vez más, los resultados del Gobierno militar. La Quemadura es una búsqueda donde los secretos y el ocultamiento son los principales protagonistas.

El Edificio de los Chilenos

Finalmente, el documental que cierra la Competencia de Largometrajes Nacionales es Lo Que Falta, una creación del Colectivo Miope que ahonda en el mundo del boxeo. Dos son los personajes principales. Una dupla de boxeadores que se prepara para luchar en el Club México de Santiago. Aquí reina el rigor, la constancia y el ímpetu por un deporte que, a ratos, parece extinguirse.

La cita es el a partir del 3 de noviembre y contempla, además, focos de cine e interesantes conversaciones en torno a lo audiovisual. Para más informaciones, visita www.festivalcineb.com

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