ChaO, La Sirena: Un amor cómico e inesperado

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En el último año he recibido una educación sobre cine animado, especialmente anime, que siempre tuve un poco postergada en mi vida cinéfila. De las casi 4500 películas que he visto en mi vida -sí, obsesivamente las fui tachando, una por una, en mi letterboxd– son muy pocas (menos de 270) las películas y cortometrajes animados que he visto, más allá de los títulos clásicos de Disney, la animación digital de Pixar o Dreamworks, las películas más conocidas del maravilloso catálogo del Estudio Ghibl y un variopinto grupo de películas mayormente norteamericanas y europeas. “ChaO: La Sirena” (2025), película dirigida por Yasuhiro Aoki (el mismo detrás de una de las historias animadas de Batman: Gotham Knight) y producida por Studio 4°C (The Animatrix, Tekkonkinkreet) viene a pegarme una cachetada y demostrarme ese sabroso mundo que me he estado perdiendo en el séptimo arte.

ChaO fue creada con Studio 4°C, un estudio que revolucionó el panorama de la animación en Japón. He intentado aprender todo lo posible de ellos durante los últimos 30 años. Naturalmente, las técnicas que aprendí allí son las que he aplicado en este proyecto».Yasuhiro Aoki 

En un mundo -introducción de trailer ochentero/noventero- donde existen sirenas mágicas, el rey Tritón y peces gigantes que hablan, estas especies conviven con los humanos en una fantástica y detalladísima Shanghai, donde la vida transcurre tranquilamente. Estas dos culturas superpuestas ya están habituadas a compartir espacios, relaciones y negocios. Pero no siempre fue así. 

El astuto guión nos introduce a esa vibrante ciudad llena de carreteras líquidas suspendidas en el aire, chorros de agua permanentemente suspendidos en el espacio, algo así como una versión acuática de los tubos de los supersónicos (se me cayó el carnet), a través de un despistado periodista que busca desesperadamente a Stephan, un ingeniero naval muy famoso, pero que vive oculto de la prensa. ¿A qué se debe la fama de este hombre sencillo?: años atrás, Stephan tuvo un mediático matrimonio -bastante estresante, divertido y express- con nada menos que la princesa de las Sirenas, llamada ChaO.

Normalmente, en las historias de amor entre humanos y sirenas, la sirena es, ya sabes, una hermosa princesa, ¿verdad? Para diferenciar nuestra historia, quisimos hacer algo distinto e incorporar un toque cómico».Yasuhiro Aoki 

Fue esta publicitada unión entre un joven Stephan y ChaO lo que permitió el acercamiento final entre ambas culturas…pero esto fue hace ya un tiempo y de Stephan, la princesa y todo el alboroto no se supo nada más. Así, por medio de un largo racconto donde Stephan va narrando en detalle su pasado a este periodista bueno para chorrear torpemente su café, vamos riendo y emocionándonos con una historia que, además de presentarnos una multitud de personajes secundarios fascinantes, oculta un pasado doloroso en la vida de Stephan y un secreto que sólo la mágica, inocente y querible ChaO parece recordar.

 

Fuente entrevista e imágenes personajes: CartoonBrew

ChaO: La Sirena funciona porque en su centro desarrolla muy bien esta historia de un amor que parece imposible y que se va desenvolviendo de a poco, entre los disparatados desencuentros entre estas dos culturas que simplemente no se entienden, en el juego visual de las transformaciones de ChaO en dos formas físicas radicalmente distintas durante toda la película (es a veces un pez gigantesco y en otros momentos una delgada mujer de pelo azul) y, principalmente, en como Stephan empieza a conocer y valorar quien es realmente ChaO en su interior y por qué ella lo ama.

El mundo de ChaO, como el de Tekkonkinkreet, es tan rico en detalles que dan ganas de ponerle pausa: ilustraciones a mano -la película fue dibujada así en un 70%- de edificios viejos de Shanghai junto a otros muy modernos; calles vívidas, sucias y realistas, objetos acumulados en todas partes y un sinnúmero de personajes secundarios extrañísimos (algunos de cabezas gigantescas, magnificando así su expresión), unos pocos con diálogos y otros que sólo cruzan la calle -vistiendo únicamente calzoncillos, como lo hace un personaje tan particular como tantos otros- en un mundo que, a pesar de toda esta amalgama caótica, se lee con sentido y parece completamente funcional.

Veo a Shanghái como un lugar donde, tanto ahora como en un futuro cercano, coexisten muchas cosas. Además, China es enorme: algunas zonas parecen completamente nuevas, mientras que otras se sienten antiguas e inalteradas. Me pareció muy interesante ese contraste».Yasuhiro Aoki 

Así, en el último año he podido ver bastantes maravillas: Paprika, Perfect Blue y Millenium Actress, trilogía dirigida por el GRAN (así, con mayúsculas) Satoshi Kon -por fin pude entender esos frames comparativos replicados tantas veces en Instagram sobre la intensa ¿influencia? ¿robo descarado? de su obra que derivaron en algunas imágenes inolvidables de “Inception” de Christopher Nolan o varias de “Cisne Negro” de Darren Aronofksy-, La tumba de las luciérnagas (que es para ver una vez y punto, de lo profundamente triste que es) y, hace no mucho, la nominada al Oscar y encantadora “Amelie y Los Secretos de la Lluvia”. Todas estas películas animadas nombradas, junto a ChaO La Sirena, fueron traídas a las pantallas locales por la misma distribuidora, Cinetopia, que contribuye así a la educación de espectadores cinéfilos como yo que no conocían estas joyas, o para un público fanático que ya adora el anime -que en la función de ChaO suspiraban intensamente con la historia de amor- y a una nueva audiencia que, sin duda, las va a devorar pronto.

 

ChaO, La Sirena: Un amor cómico e inesperado
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