María Magdalena: La testigo inclaudicable

En 2018 se estrenó la película de María Magdalena, dirigida por Garth Davis y con los protagónicos de Joaquin Phoenix como Cristo y Rooney Mara como María Magdalena. El guion que fue trabajado por las escritoras británicas Helen Edmundson y Philippa Goslett nos adentra en la vida de una mujer judía en el año 33. A María se la puede ver habitando una vida con su familia, posiblemente la hermana de al medio de un clan de pescadores, ella trabaja pescando en las orillas del mar de Galilea junto a sus hermanas y cuñadas, de pronto comienza a saber de a oídas sobre un sanador y se da cuenta que uno de sus parientes ha comenzado a frecuentarlo.

Con hábil pluma el libreto retrata la complejidad de ser mujer en un mundo construido por los hombres, en medio de la antigua Palestina, en ese tiempo asediada por el Imperio Romano. María no se ha casado aún, ayuda a su padre viudo al cuidado de su casa, pero se espera de ella que siga la senda social instaurada para las mujeres judías de su tiempo. A ella no le interesa ese camino y el saber que su padre insiste en la posibilidad de un enlace con un conocido suyo la llena de ansiedad. 

Los familiares al darse cuenta que ella no quiere casarse, suponen que tiene un demonio que no la hace comportarse como el resto de las mujeres. Le mienten para llevarla a una sesión de exorcismo a la orilla del mar en la madrugada, donde el primogénito del clan más que ayudarla parece que la quiere ahogar. Después de la violenta sesión espiritual otro de los hermanos le pide al padre llevar al sanador ya que podría curarla de su afección. Así de manera ficcional, se encuentran por primera vez María Magdalena y Cristo. Jesús le pregunta a qué le teme y la mujer le señala que es todo lo que tiene dentro de sí; sus pensamientos, sus anhelos, sus temores y darle vergüenza a su familia por no ser como debería. Cristo insiste interpelándola sobre cuál era su anhelo, aunque duda, María logra formular la frase esencial:

Conocer a Dios”.

Joaquin Phoenix interpreta a un Mesías que si bien tiene poderes espirituales y sobrenaturales van aunados a su condición humana y por momentos se cansa, tiene pena, confusión o le invade la ira. Como en la escena del templo, cuando ve la mezcla de animales sacrificados, con los matadores embadurnados de sangre, que lo prefiguran a él en su propia condición sacrificial más el intercambio de dinero, le provocan una ira mezclada de rabia y desconsuelo con asco.

Rooney Mara logra dar con el tono de esta María Magdalena que por decisiones de trama fue completamente apartada del personaje de la prostituta que fue salvada por Cristo de ser apedreada. Nos parece una decisión atinada, ya que al ser más que una víctima amparada, la pone en situación de sujeto que toma resoluciones en su vida. Así la vemos cuando decide seguir al Mesías para tristeza e incomprensión de su familia. Vemos como es bautizada por el propio Cristo y como naturalmente habita el círculo de los apóstoles ayudando a Jesús para que él también le pueda predicar a las mujeres. Entrañable es el momento cuando descubrimos en que uno de los apóstoles más gentiles y empáticos con ella es Judas Iscariote, interpretado por el francés Tahar Rahim. El futuro traidor de Cristo viene de un pasado trágico; su esposa e hija fallecieron en una hambruna ya que tuvo que pagar su impuesto en semillas a los romanos. Pero en ese momento cree de forma fervorosa en el Redentor, eso sí, entiende la salvación de manera completamente concreta, Jesús será el libertador de Israel y pisoteara y humillara al Imperio. Cuando logre ese cometido su hija y su esposa resucitaran y las podrá volver a ver.

Pedro, actuado por Chiwetel Ejiofor, es otro personaje singular, claramente actúa como uno de los líderes, pero al principio mira con mucha desconfianza a María Magdalena, piensa que puede dividir al grupo y que tiene ciertas intenciones románticas con Jesús. Clave es la escena cuando ella es integrada al grupo y escucha una conversación de los doce apóstoles sin el Señor presente, rápidamente se da cuenta que hablan como si fueran soldados que planean un levantamiento insurgente. A María, que ya ha tenido varias pláticas a solas con el Maestro, le parecen los comentarios de sus hermanos un tanto extraviados de los propósitos de Cristo y así se lo hace saber a él mismo cuando le pregunta de qué hablaba el grupo.  

La relación de Jesús con María Magdalena es la alegoría de la relación que tiene un creyente con lo sobrenatural, Mara y Phoenix logran dar con la interacción actoral que representa la metáfora de la vida espiritual de un seguidor de Dios. El profundo amor que le profesa Cristo a María está en reciprocidad con la adoración que tiene María por su Maestro. La película entrega esa perspectiva femenina de profunda empatía y escucha que tiene la discípula, lo que la hace comprender las cosas espirituales de una forma distinta a la de sus compañeros de ruta. Se ve el amor pero es más allá de toda categoría, es la relación espiritual de Yahvé con su hija amada.

MARÍA MAGDALENA

Mis hermanos y yo solíamos ver cuánto tiempo podíamos aguantar la respiración bajo el agua del lago, hasta qué profundidad podíamos nadar en la maleza. Me encantó estar ahí abajo. Era como si no necesitara mi cuerpo. No necesitaba la tierra. Y luego me elevaba en el aire, hacia la luz. ¿Es eso lo que se siente al ser uno con Dios?»

Pero la Pasión está cerca, los apóstoles suponen que viene una liberación radical del pueblo, para Cristo es su momento de entrega por amor a su Padre celestial y a la humanidad, dos anhelos que se contraponen. María Magdalena observa todo lo que acontece. Estamos a punto de presenciar una tragedia humana con visos de incomprendida eternidad. Ciegos de futuro, la tragedia del maestro traicionado, vendido, negado y crucificado golpean a todo el grupo. María sufre un derrumbe físico al comprobar que era Jesús el hombre que lleva el madero para que se le cumpla la sentencia de muerte en el Gólgota. Aunque en un primer momento el shock la supera, de pronto recuerda su palabra dada de acompañar a su Rabí y termina a los pies de la cruz junto a la madre del Cristo.

Llega la zozobra a todos, atravesado por la culpa Judas pone fin a su vida, la Magdalena se sostiene en acompañar el sepulcro hasta ese tercer día que cambio la realidad de la humanidad para siempre. La narración es muy sencilla; María despierta y ve a lo lejos un hombre con una túnica albina y prístina, era evidente, el Maestro había resucitado. Luego de hablar con Jesús corre hacia donde estaba el resto de los apóstoles escondidos y temerosos. Juan, el apóstol adolescente es el primero en creerle a María, Pedro pone reparos y se produce una pequeña micro fractura en la naciente iglesia de Cristo, la discípula se da cuenta que aún están afectados por lo terrible de lo vivido en esos últimos días y que ella, al ser mujer, es cuestionada en su calidad de testigo. Ella reafirma, delante de todos, el mensaje espiritual que entendió del Redentor, basado en el amor al prójimo mas que a cambios de régimen, poniendo su fe en que eso tarde o temprano cambiaria al mundo. Y sale de ese lugar con la convicción de proclamar a los cuatro vientos la Resurrección de Jesús.

MARÍA MAGDALENA

Valoro a cada uno de ustedes como lo hizo él. Todos ustedes son mis hermanos y les doy las gracias. Pero no me quedaré en silencio. Me escucharán.»

María Magdalena a través de un gran guion, en donde se nota la mirada femenina de Edmunson y Goslett, nos plantea la Vida Pública, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo desde el prisma de esta mujer judía que, al encontrase personalmente con Jesús, cambió por completo su existencia. Las guionistas con hábil y creativa visión plantean un cotidiano epocal que percibimos posible o al menos verosímil, de esta manera, podemos acompañar a María Magdalena en su camino de conversión y seguimiento de ese Dios que cambio el curso de la historia.