Watchmen (*)

[ por: Raúl Cazorla ]

«La liberación del poder del átomo lo ha cambiado todo excepto nuestra manera de pensar…La solución a este problema se halla en el corazón de la humanidad. Si lo hubiera sabido, me habría hecho relojero”. – Albert Einstein (tomado de la cita del nº4 de Watchmen).

“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego…” – Jorge Luis Borges (Nueva refutación del tiempo).

1.El tiempo analizado

Este artículo revisa el concepto del tiempo en su función catártica: la catarsis en Watchmen es, ante todo, un valor narrativo, un sutil proceso de culminación…(Entendemos la catarsis en una extensión doble: la identificación por el proceso narrativo, que confluye en un centro liberador de todo pathos; la identificación en el desarrollo temático, ofreciéndonos vías de esperanza y orden tras el caos).

El enfoque de este trabajo está motivado en particular por los mecanismos narrativos del final de la obra: la larga suspensión de la incredulidad en el lector; la expurgación de los temores secretos; la esperanza utópica ofrecida…Todos estos valores y elementos se configuran y toman forma a través de una peculiar concepción del tiempo, plural y calidoscópica. Centramos la mirada en este elemento de la obra no para pecar de formalistas, sino para remarcar la estructura estética de la obra, frente a las unidimensionales y abundantes interpretaciones políticas que se han efectuado.

Se distinguen habitualmente dos tiempos en las obras narrativas: uno, el tiempo narrativo o externo, cargado de elipsis, el que sedimenta la historia y la hace avanzar (lo que en una película serían dos horas, aunque lo que se nos cuente abarque varios meses); otro, el tiempo ficticio, el que viven y sienten los personajes, tanto física como mentalmente… Nos centraremos esencialmente en su segundo valor, resaltando la eficiencia del tiempo narrativo sobre la historia y cómo se interfieren entre ambos…

Antes de iniciar la taxonomía de los últimos capítulos (del 9 al 12), enfocándolos desde el desvelamiento del tiempo soterrado, debemos aclarar y acentuar las premisas teóricas con las que se elabora el tiempo enWatchmen, las manecillas del reloj que se encuentran.(1)

2.El tiempo y la teoría

En el nº 4 de Watchmen asistimos a la representación del tiempo simultáneo, de los universos de la fisica cuántica vividos por el Dr. Manhattan__si el universo es eterno, no tiene linealidad, ¿por qué pensar que una fotografía se  resbala de nuestros dedos antes o después de un acontecimiento? ¿por qué creemos que existe un antes y un después de este hecho?

Las viñetas no siguen un proceso cronológico; el tiempo se nos revela como  artificio humano, como simulacro de realidad…El Dr Manhattan, símbolo del dios suprahumano, es lo que parece contarnos (“Es 1959 su vientre palpita bajo mi mejilla. Es 1966; la maleta no se cierra y ella llora. Es 1985; dentro de cien minutos la lluvia de meteoritos comenzará”pag.6). “El profesor Einstein dice que el tiempo cambia de un lugar para otro.¿Te lo imaginas? Si el tiempo es falso, ¿para qué sirven los relojeros, eh?»–(pag.3)_dice el padre de Jon Osterman.

El reloj, artilugio humano para apresar el tiempo o, mejor dicho, para disfrazarlo…Para el Dr.Manhattan, el tiempo sucede y a él le está permitido contemplarlo sin barreras humanas: “Todo está preordenado. Incluso mis reacciones(…)Todos somos títeres, Laurie. Yo simplemente veo los hilos” (nº9. pag.5).

En el nº4 descubrimos la transformación del Dr Manhattan, del hombre Jon Osterman en un campo intrínseco de energía__es revelador que el accidente se produzca por un reloj roto. El tiempo lineal se para; va a darse el múltiple, el simultáneo: nace el “dueño del tiempo”.

“Las cosas tienen su forma en el tiempo, no sólo en el espacio. Algunos bloques de mármol tienen estatuas en su interior que surgirán en el futuro” enuncia el Dr. Manhattan (pag.24), parafraseando a Miguel Ángel__De esta concepción  se desprende la refutación del tiempo lineal, del tiempo cristiano orientado siempre hacia una posteridad mejor; ahora nos hallamos sin futuro, sin devenir redentor…Sólo “un reloj sin artífice”, concluye el Dr. Manhattan (pag.28). Como en nuestra civilización posmoderna, resguardada tras las artimañas del pasado, hemos perdido El Reloj, y sus engranajes son ya irrecuperables…(2)

Frente a la concepción del tiempo simultáneo del Dr. Manhattan y, a su vez, contingente, hallamos la esperanza en el tiempo lineal, en el concebido por el ser humano, representado por la postura de Ozzimandias. Éste cree en el progreso, en la salvación de la humanidad, en el fin de las guerras__y la realiza partiendo del pasado, tomando a Alejandro Magno como modelo: “Decidí aplicar las enseñanzas de la antigüedad al mundo de hoy (…). Así empezó mi camino hacia la conquista… No de los hombres, sino de la maldad que los rodea” (nº11.pag.11). Ozzimandias encamina todo su esfuerzo y poder hacia la culminación última, aunque tenga que destruir parte del presente para salvar el futuro…Tiempo estratificado, esperanzas de utopía.

Al tiempo relativo y contingente del Dr. Manhattan, Ozzimandias opone uno regulado por el hombre, marcado por engranajes…En este conflicto de tiempos tiene lugar Watchmen.

La interferencia de estos dos tiempos se produce por la bomba atómica, por la energía nuclear, que revela la contingencia de la materia, pero también su fragilidad… Jon Osterman estudia física atómica por mandato de su padre: “La ciencia atómica; ¡eso es lo que el mundo necesitará!¡no relojes de bolsillo!” (nº4 pag.3). Dr Manhattan, dueño del tiempo, recibe como nombre clave el del proyecto de la bomba sobre Hiroshima. Él es también el tiempo destructor, “el elemento disuasor” contra la URSS… “En 1945, las bombas caen sobre Japón, los engranajes caen sobre Brooklyn” (nº4 pag.27).

Asimismo es la bomba nuclear la que despierta a Ozzimandias, la que le hace consciente del esquematismo de sus proyectos: “(el Comediante) bromeó sobre la inevitable guerra nuclear. Me describió como “el tipo más listo de entre las cenizas”…y me abrió los ojos(…). Recuerdo el mapa chamuscado y a Nelson diciendo “alguien tiene que salvar al mundo” con su temblorosa voz…Entonces lo comprendí” (nº11 pag.19). Ahora Adrian se planteará una salvación perdurable, un Bien perenne…La posteridad corre contra la bomba atómica…

(Continúa leyendo en la página del Autor)

 

 

 

 


 


(1) El número de página corresponde a la página original del cómic, para no confundir con ediciones diferentes a la nuestra: Alan Moore, Dave Gibbons,Watchmen, 1987, Ediciones Zinco, Barcelona.

(2) Los esquemas humanos para alcanzar la utopía son constantes en la obra de Alan Moore. Si en Watchmen adquiere sus tintes más ambiciosos( y teóricos) en V de Vendetta, nos aproximamos desde una reconstrucción política y en Miracleman con la imagen del Superhombre portador de nuevos valores.


Raúl Cazorla, es dueño del recomendable blog «Radiaciones«, donde publicó originalmente este artículo (que se reproduce parcialmente), y que como él mismo dice:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Lo escribí hace años, cuando estaba en la universidad. Es un intento de análisis de uno de los aspectos que mejor funciona en el cómic: el tiempo, que avanza trepidante a lo largo de la historia y la arrastra a un final devorador.»

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuenteartículo publicado en el blog Radiaciones. Fecha original de publicación: 7 de marzo de 2009.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes y sus descripiciones: agregadas por 35mm.

 

 

 

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