Una película al día #57: “Luces de la ciudad” (1931)

[ por: Andrés Daly ]

En la plaza, toda la ciudad se prepara para develar su monumento más importante. Luego de los discursos de rigor de las estiradas autoridades, el público expectante observa como se levanta finalmente una gran tela: en los enormes brazos de la tan esperada escultura, un vagabundo de sombrero y bastón duerme y se rasca el trasero. «City Lights» (1931), una comedia romántica urbana, como su título, sobre como un vagabundo se propone ayudar a una florista ciega a recuperar su vista. Una película que es, nuevamente, parte de la obra de Charles Chaplin que esconde, en la médula, una ácida crítica social a su época.

El vagabundo conoce a la bella (como no, si es el siempre agudo ojo de Chaplin el que hace el casting) florista (Virginia Cherrill) en una circunstancia especial: ella lo confunde, en una ingeniosa escena, con un millonario. Pronto se enamoran, y en la desesperada búsqueda del vagabundo por el dinero, además en contra del tiempo -a la florista y su madre las van a echar de la casa por una descomunal deuda de ¡10 dolares de renta! ¡que descaradas!- el vagabundo se hace amigo de un verdadero millonario. Lo que parece la solución directa a sus problemas, es un problema en si mismo: este millonario, suicida y alcóholico, parece ver al vagabundo como su amigo (y como ser humano por extensión) solamente cuando está bebido. Apenas está sobrio lo desconoce y expulsa de su casa. La actuación de Harry Myers como el «millonario excéntrico» (como aparece en los créditos) es simplemente fantástica, de una bipolaridad tan alarmante como divertida.

El resto está para cada uno a descubrir. Simplemente imperdibles en este clásico: la pelea de box más divertida del cine, con cables y todo; y el famoso final del film, donde la cámara, íntima, se queda con el emocionado y feliz rostro de un vagabundo. Bella.

Terminan los créditos y ya tenemos la ciudad.

Obra pública.

El vagabundo conoce a la florista.

Charlot, el millonario suicida/alcohólico y la fuerza de la ley siempre presente.

Charlot sólo quiere juntar el dinero para la chica. Una gran coreografía.

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