Una película al día #56: “La Condesa de Hong Kong” (1967)

[ por: Andrés Daly ]

Más por curiosidad que otra cosa, pude ver recientemente «A Countess from Hong Kong» (1967), la última película escrita y dirigida por Charles Chaplin -que incluye también una breve aparición suya- y que es también la única colaboración entre este genio con otra de las grandes figuras del cine, el señor Marlon Brando*.

«Probably the most sadistic man I’d ever met.» – Marlon Brando (sobre Charles Chaplin)

Comedia romántica de pocas pretensiones, filmada como una comedia de los años cuarenta o una película dirigida por George Cukor, se desarrolla casi enteramente arriba de un barco que viaja de Hong Kong a Hawaii. Ogden Mears (Marlon Brando), millonario diplomático bon vivant, viaja junto a su amigo Harvey (Sydney Chaplin, el hijo del director) y su mayordomo Hudson (Patrick Cargill, notable) a reencontrarse con su mujer Martha (Tippi Hedren, «Los Pájaros»), de quien está  apunto de separarse, para luego partir juntos a una misión como diplomático al oriente. A poco andar el camino se suma una polizón a la cabina de Brando, la «condesa» – más bien un eufemismo para «prostituta»- Natasha (Sophia Loren, permanentemente escotada) que busca el «american dream» y planea entrar a EE.UU. de forma ilegal.

El primer plano de la película muestra el mundo real por única vez. Resabio de la mirada social del autor quizás, lo que sigue toma lugar solamente en el mundo artificial de los sets (en este caso ingleses), y en la ficción, en el crucero de lujo donde viaja el millonario protagonista, Ogden Mears.

Se presenta el barco y luego…

…estaremos encerrados en las dos habitaciones (este es el living) de la suite donde aloja en el crucero Ogden Mears (Marlon Brando, de pie)

Nunca resulta muy convincente la supuesta química que debe ocurrir entre Loren y Brando. Este último no parece ajustarse tampoco al género cómico (ni a la dirección obsesiva de Chaplin, a quien obviaba) y lo que queda, finalmente, es un guión con diálogos bastante fluídos, pero atrapados en una dirección un poco disociada de sus actores. Esto lo digo, pues abunda un plano general que se hace de la habitación de Ogden, a varios metros de los protagonistas, que recuerda al cine mudo y que se justifica bajo la mano de quien firma la dirección, pero que aquí resta al vértigo que se quiere dar la suma de equivocaciones entre los personajes y otros secundarios en el barco. Además, resulta un poco extraño teniendo de protagonistas a dos grandes estrellas ¿por qué la distancia?.

*Esta película también fue mencionada en el último capítulo de «El mundo sin Brando», donde se conversó sobre parte de la obra y figura de Charles Chaplin.

¿Descontento doble? Brando confesó no estar a gusto con prácticamente nada en este film.

Sophia Loren, clueless.

Brando y Chaplin, dos genios juntos en un mismo plano. Chaplin es «un viejo mayordomo».

La única escena memorable -a mi gusto, claro- del film. Ogden, Natasha, Harvey y el viejo mayordomo se marean en el barco. Cámara en tilt, un poco de vértigo, corridas de una habitación a otra, ojos de buey que se abren con desesperación y un poco de vómito.

Bonito set.

Clavado perfecto.

Sophia Loren demuestra porqué es Sophia Loren.

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