Una película al día #41: “Helvetica” (2007)

[ por: Andrés Daly ]

En la ciudad, vivimos constantemente rodeados de letras, de palabras y frases. Casi todo el tiempo en que nos movemos por las calles, lo hacemos leyendo: señalética de todas las formas y tamaños, avisos, posters, una hoja carta impresa y pegada en una ventana (probablemente prohibiendo algo y usando al mismo tiempo el satánico comic sans), poleras, una taza con la inscripción del mejor papá del mundo.

El documental parte de la premisa de que esta rápida lectura cotidiana, que parece obvia, pero que como buen documental reluce, tiene, desde los últimas cincuenta años, practicamente un sólo poderoso arquitecto detrás. Siempre la misma estructura, repetida hasta el infinito en casi todo el mundo, con el mismo dibujo y mensaje. Todo en una fuente llamada «Helvética». Siempre lo mismo, pero nunca igual.

¿Por qué el diseño no ha logrado «superar» esta clara y potente tipografía? ¿por qué un número de marcas importante del mundo han decidido usarla como su emisario? ¿donde está la gente que vive pensando en nuevas fuentes, en los sans serif, serif, intelineados, en los espacios blancos entre las manchas negros que constituyen, en realidad, el verdadero secreto de las tipografías?  sí, ¡estos monjes tipográficos aún existen!.

Sueño humedo de diseñador, pero extendido a un público mas amplio, en un claro, efectivo y simple documental. Como la misma Helvética. Siguiente documental en la lista: «Radiant City».

Tres notas al margen:

1. Trajan is the film font.

Como un epidemia sin cura, «Trajan» está presente en un número cada vez más alarmante de posters de películas. Diseñadores del mundo, ya es suficiente. Abajo, un video-denuncia.

Imagen superior realizada a partir del Trajan film poster group (en flickr).

2. Ban Comic Sans!

El nombre de este sitio web lo dice todo. No más piedad con «la fuente amable», » es más simpática» – así me la definieron una vez, cuando querían que la usara en un trabajo para una práctica en una Municipalidad, hace muchos años. Me negué. El sitio define su noble cruzada:

«Like the tone of a spoken voice, the characteristics of a typeface convey meaning. The design of the typeface is, in itself, its voice. Often this voice speaks louder than the text itself. Thus when designing a «Do Not Enter» sign the use of a heavy-stroked, attention-commanding font such as Impact or Arial Black is appropriate. Typesetting such a message in Comic Sans would be ludicrous. Though this is sort of misuse is frequent, it is unjustified. Clearly, Comic Sans as a voice conveys silliness, childish naivete, irreverence, and is far too casual for such a purpose. It is analogous to showing up for a black tie event in a clown costume.»

«About», Bancomicsans.com

3. Steve Jobs, los Macs y las fuentes.

Un fragmento de su famoso e inspirador discurso, muestra el efecto insospechado de una afición juvenil, en todo el mundo.

«….muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. «

Steve Jobs, en el discurso de graduación de Stanford, 2005. Video y texto completo aquí.

 

 

 

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