Una película al día #145: “Key Largo” (1948)

Conteniendo un huracán

[ por: Andrés Daly ]

Que feliz y al mismo tiempo desoladora -ansiosa, ridícula, electrizante- que es esa sensación que ocurre cuando uno sabe que le quedan pocas páginas de un libro que uno está gozando mucho, de una serie notable de la que ya has dejado atrás casi todos sus capítulos en DVD girando uno tras otro en tu reproductor o una saga de películas a la que sólo te queda un par o quizás sólo una más por ver. Luego de eso, sabes que eso ha terminado para siempre. Siguiente. Next. Algo natural. Objetivo cumplido, placer (in)finito. A veces esto se mezcla, además, con esa sana envidia que ocurre cuando alguien te comenta que está a punto de ver o leer eso que tu ya terminaste, que disfrutaste tanto y que ya no verás, nunca, por primera vez.

Me pasa eso –con varias cosas queridas- pero últimamente, con las películas de Bogart & Bacall. El lector curioso que se haya metido a este blog con alguna e inexplicable frecuencia, quizás ya me ha leído suficientemente predicando sobre este tema y quiera incinerar su monitor con sus reclamos en este preciso minuto, pero vaya, déjeme explicarle esto a quien esté recién sintonizando este canal: después de ver los maravillosos film noirs “Tener o no tener” (1944), “The Big Sleep” (1946), y esta, “Key Largo” (1948)  del gran John Huston – la última película que la pareja filmó juntos – ya sólo me quedará una película más. Diablos. Esta será “Dark Passage” (1947), del no menos notable escritor/director Delmer Daves (3:10 a Yuma, Dames, An Affair to Remember). Everything ends como dice Six Feet Under.

En esta historia escrita por Richard Brooks (La gata sobre el tejado caliente, A Sangre Fría) y el mismo director John Huston (El Halcon Maltes, El Tesoro de la Sierra Madre, ambas con Humphrey Bogart), basada en la obra de Maxwell Anderson (El Hombre Equivocado, All Quiet on the Western Front, Meet Joe Black) –uf, que currículums- Bogart vuelve a ser el tipo duro que aparenta su indiferencia ante el mal desenvuelto en forma pura, en un mundo pequeño y particular. Un hombre cínico y áspero que como esperamos, finalmente decidirá tomar una serie de acciones arriesgadas para eliminar esta maldad y de paso, quedarse con la chica: ¿por qué no?.

Frank McCloud

When your head says one thing and your whole life says another, your head always loses.

Frank McCloud (Humphrey Bogart) es un destacado mayor del ejército de la reciente Segunda Guerra Mundial que viaja a los Cayos de Florida para visitar al padre y la viuda de un hombre joven de su batallón que murió heroicamente. El anciano en silla de ruedas (Lionel Barrymore, el maldito señor Burns Potter de «Que Bello es Vivir«, de Frank Capra) es el dueño de un viejo Hotel junto a la costa, donde vive con su nuera Nora (Lauren Bacall) y espera que pase un huracán para re abrir la temporada. A pesar del mal tiempo en las islas (unidas a EE.UU. por un estrecho puente de asfalto, como didácticamente se nos muestra aquí al inicio y también en los minutos finales de «Mentiras Verdaderas» de James Cameron), el Hotel sí tiene huéspedes. Cada uno más sospechoso que el siguiente. Angel García (Dan Seymour, el villano francés de «Tener o no tener«), Edwards “Toots” Bass (Harry Lewis, de «Gun Crazy») y otro par de hombres que parecieran tener un cartel de “Mafia” apuntando –y con flechas de neon- a sus caras constantemente, sirven a un misterioso invitado que apenas sale de su invitación y que sólo con su cara recuerda a los villanos de Dick Tracy: Johnny Rocco (Edward G. Robinson, del estandarte film noir llamado “Pacto de Sangre”).

James Temple

Are you thieves or what? You want money, is this a robbery?

Toots

Yeah, Pop, we’re gonna steal all your towels.

Rocco (a a derecha) y sus secuaces

Johnny Rocco (Edward G.Robinson)

Rocco y sus rufianes secuestran al señor Temple, Nora y Frank – y de paso a Gaye Dawn (Claire Trevor), la cantante/alcóholica/amante venida en desgracia de Rocco – en el hotel hasta que pase el huracán. ¿Los matarán a todos antes de escapar del hotel? ¿cuáles son los planes de Rocco para escapar a Cuba en un barco con esta tormenta….y quién creen que tendrá que manejar el barco a la fuerza cuando el capitán contratado se de a la fuga?. Sí, ya adivinaron. Bogart maneja la tensión junto con Bacall de forma sutil y bastante gradual durante toda la película, esquivando a Rocco, desafiándolo sin buscar tampoco una bala en el corazón –que un pobre policía (wrong place, wrong time) si recibe fríamente de manos de Rocco – y tratando de establecer silenciosamente una estrategia para sobrevivir una noche.

James Temple

Will you ever get enough?

Frank McCloud

Will you, Rocco?

Johnny Rocco

Well, I never have. No, I guess I won’t. You, do you know what you want?

Frank McCloud

Yes, I had hopes once, but I gave them up.

Johnny Rocco

Hopes for what?

Frank McCloud

A world in which there’s no place for Johnny Rocco.

Sombría atmósfera para una película que gana con el dominio de Huston detrás de lente, una puesta de escena difícil que podría parecer estática, y donde se nota que el maestro de ceremonias de esta forzada noche de convivencia, nuestro experto director, sabe ir dosificando pacientemente aquellos diálogos, sonidos huracanados, golpes de ventana, imágenes de tormenta, silencios, traiciones y exabruptos humanos que hacen de “Key Largo” una experiencia de encierro bastante memorable. Ahora, a la siguiente (sigh).

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