Relatos Huachos

El parecido entre los mundos urbanos creados por Víctor Ortega y el que vivimos es un elemento fundamental de los cuentos de “Relatos Huachos”, que muestran repetidas proyecciones de nuestra ciudad capital y del sector llamado Malloco, lugar de origen del escritor. Los relatos que están inscritos en lugares geográficos, suceden en barrios y calles reales con nombre y apellido, y, además de elegir lugares conocidos del centro de Santiago, Ortega pone voces a sus personajes que suenan muy parecidas a la jerga chilena que se acostumbra a escuchar en conversaciones informales y entre amigos. También suceden historias en espacios más íntimos donde el personaje central, narrador en primera persona y testigo de todos los eventos, hace pequeños monólogos e incluso se las arregla para narrar en prosa poética su afán por Gabriela Mistral, la película uruguaya Whisky (2004), y los caminos de tierra de su querido Malloco, entregando sombras de definición al personaje y a las líneas de acción más firmes de Relatos Huachos, que suceden cuando éste se encuentra en conversaciones con amigos, o en presencia de extranjeros, pero mayormente afuera, en bares, barrios y calles, fuentes tradicionales de la cultura popular.

RHEn ese sentido Relatos Huachos mantiene la línea temática de los anteriores libros del autor, Al Pacino estuvo en Malloco (2012) y Elogio del Maracanazo (2013), con la diferencia de que con éste el escritor entrega, palabra a palabra, una mayor delimitación de su estilo.

La inventiva de Víctor Hugo no busca resolver problemas prácticos al lector, como por ejemplo, no intenta explicar un momento histórico o político. Lo que marca el motivo de su escritura, aparece al percibir su ritmo impaciente de querer compartir su imaginación y memoria mediante el papel. De este modo, el escritor sitúa a su lector muy cerca del personaje central de sus relatos, bien podría quedarse uno como espectador escondido detrás de las cortinas del Hotel Tokyo, o sentado junto a él en el asiento trasero del taxi, en esa calurosa tarde de verano de Vainilla. Lo que Ortega quiere es que identifiquemos cada uno de sus clichés que resuenan mil veces al día en las ciudades locales, como tomar té y comer pan con palta, o pararnos del escritorio para tener un momento de tranquilidad y prender un cigarro en la terraza de la oficina. ¿A quién no le ha pasado? Pareciera preguntar el escritor antes de comenzar sus relatos.

En un medio narrativo donde abunda la literatura abstracta, que en vez de personajes tiene conciencias que flotan a través de ideas y sentimientos, en páginas que se pasan muchas veces sin tocar al lector, los quince cuentos cortos de Relatos Huachos marcan un contraste al armar historias austeras que evocan emociones que están adheridas a la presencia de cuerpos físicos y los rastros que dejan. Por ejemplo, el contagio grupal de una euforia trasnochada, en Darín; la risa silenciosa y sardónica provocada por medio de terceros, en La canadiense, el sufrido autocontrol burocrático de Lunes; los deseos y temores ofrendados a una estatuilla de Gabriela Mistral, en La poeta me acompaña; las huellas urbanas de un pasado amoroso, en Hotel Tokyo; la rabia expresada ante un par de zapatos embarrados, en Camino de Tierra, etc.

A momentos este pequeño libro logra que un objeto cobre vida por la fuerza narrativa del autor, lo cual es propio de un nervio, una conexión con el mundo combinada con la memoria personal. Ejemplo de ello es el arbolito colgado en el espejo retrovisor del taxi en Vainilla, donde Ortega describe con habilidad de hipnotista ese estado de aturdimiento propio de quienes se quedan en Santiago durante el mes de enero.

En Relatos Huachos no se dejan cabos sueltos porque no hay conflictos en el núcleo de la narración, tampoco los personajes esconden información de manera consciente, sino que sólo buscan compañía y conectar con otros de manera simple, como en la vida real y sin más complejidades que las del mismo autor.

  • “Relatos Huachos”
  • Autor: Víctor Hugo Ortega C.
  • Autoedición
  • Páginas: 108
  • Precio: $8.000
  • A la venta únicamente a través de: relatoshuachos@gmail.com
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