REDUX: El Eclipse (2011)

Réplica realizada, plano por plano, por alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, de la película «El Eclipse» (1962) de Michelangelo Antonioni, para el curso Cine+Arquitectura impartido por el docente y arquitecto Andrés Daly. REDUX es la tarea inicial del curso que permite acercar al alumno al lenguaje de planos, el montaje y la relación entre arquitectura -entendida aquí como locación o espacio cinematográfico / espacio físico- y el cine.

Autores: Javiera Bonet, Rafael Carabias, Jorge Pavez, Sergio Ripoll, Mónica Vargas. / Año: 2011.

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Láminas de Análisis

Desde el inicio de esta recopilación del filme, se muestran los follajes de los árboles, estáticos por un momento, canalizando una idea de cómo si el tiempo no pasase, como una soledad plena, una paz o incluso una expectación a algo que se avecina. De hecho, la brisa que mueve el follaje pasa casi inadvertido frente al movimiento de la cámara. A su vez, el personaje que aparece a conti- nuación, observa esta brisa, la cámara la sigue, enfocando su rostro y la nula expresión hacia su contexto. La mayor aproximación de lo que se establece, es la conexión pública eléctrica que se nota entre los follajes.

Luego, comienza a vislumbrarse un tipo barrio, donde predominan a simple vista el espacio público, con una señora y un bebé paseando, tras este sector, un horizonte de una irregular arquitectura en alturas, donde predominan cada piso de las edificaciones.

Se muestra esta idea básica de Arquitectura, que vive en un constante cambio, ya que existen construcciones aún no terminadas, o quizás más aún, una arquitectura naciente (Arquitectura Moderna), ya que la poca habitabilidad del sector puede ser por esta misma última razón. Manifiesto de esto, son ciertos escombros, andamios y materiales apilados en sectores ‘X’ de ciertos lugares.

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Locaciones: Monckeberg / Irrarázabal

Se denota esta idea de una Arquitectura naciente por el hecho de que en algunos planos, se encuadran ciertas construcciones más antiguas, de madera, incluso deterioradas.

A cada momento, la brisa se vuelve más fuerte, llegando a ser viento, proporcionando que el lugar parezca más solitario, baldío y con esa constante expectación de la duda.

Hace muchos momentos que no se ve vida humana en el sector, cuando espontáneamente en una calle cruza un caballero en una carreta, demostrando que el lugar si es habitable y habitado. De hecho, se demuestra cierta tecnología con respecto a la época, ya que en el fondo del paisaje se ven antenas satelitales, junto a esta señora con el bebé en coche que recorre la ciudad solitaria.

Todo es penumbra, más allá de que es un filme en tonalidades de grises. Comienza un recorrido por los sectores de las edificaciones, estando muy próximo a la cámara, otras edificaciones que entregan una especie de enmarcación a la urbanización del plano fondo. Este movimiento es lento, con una música ambiente muy ténebre, siguiendo la aparición de personajes muy nula.

Comienza poco a poco a tomar vida este barrio. Comienza con la aparición de un caballero, siempre de espalda a la cámara, que camina con un sonido muy característico de sus zapatos mientras hacen contacto con el pavimento, luego ese viento que ya parece entumir y pequeños detalles de vida, como el recorrido interminable e incesante de hormigas en el tronco de un árbol. Se ve la cámara como en “vuelo de pájaro”, donde al final de una calle muy extensa, se aproxima un automóvil, además de esta constante sensación de que todo sigue en construcción, sigue naciente.

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Locaciones: Antonio Varas

El sonido del agua al correr, la marcha de una micro de locomoción colectiva, la espera de ciertos personajes puntuales, que comienzan a darle vida al barrio, a la ciudad. Todos, más allá de estar presenciando su propio actuar, diaria quizás, viven con la expectación de que algo ocurrirá, sensación que se transmite en esta desolación latente, en la penumbra, en la construcción en proceso, sonidos muy puntuales que quiebran el silencio en varios instantes.

El sonido sobresaliente de la detención de la locomoción colectiva, que trae consigo personajes que manifiestan la vida en la ciudad.

Aquel señor que hace un instante lo vimos sólo caminar de espalda a la cámara, ahora baja de la locomoción colectiva, leyendo un periódico, camino hacia este sector que desde un principio lo caracterizamos como eriazo, desolado, naciente, moderno, pero no invasivo. De hecho, al fondo de este horizonte, ya comienzan los primeros niños a jugar en las afueras, demostrando que esta idea de Espacios Públicos surgió de manera correcta y a partir de una necesidad, conjunto a la residencia. Estas residencias, también comienzan a construirse más en el sentido vertical, como unas torres, que no son muy altas, pero para esta naciente Arquitectura, puede llegar a ser imponente.

De igual manera, la Arquitectura Moderna, se ha vinculado repetitivamente a una limpieza constante, buscando ser siempre muy pulcra, siempre en movimiento, nunca dormida, pero si expectante a cambios, a sensaciones, a sonidos, a luminaria a progreso, entre otros.

 

 

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Locaciones: Antonio Varas

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