Made in Chile

Mención honrosa en el Concurso Literario: “Lánzate un cuento en las Lanzas.” Organizado por los escritores Camilo Brodsky, Alejandra Costamagna y Jaime Hales en conmemoración a los cincuenta años de vida de la Fuente de Soda Las Lanzas, Ñuñoa, Santiago. Abril 2015.

 

Bueno así está la cosa ya se decidió, como que no se va a decidir, si ya voy dentro del avión, vuelo directo a Santiago de Chile, vuelo directo a uno de los países OCDE Sudamericano. Vuelo directo al orden y la estabilidad.

Santiago está literalmente en un socavón. Vi desde mi asiento como el avión hacia un giro imposible, pude ver desde la ventana la nariz del entrometido avión mientras caímos en una picada controlada. Me acorde de toda la santería que mi abuela alguna vez me enseño, en caso de que la muerte nos anduviera rondando, gracias a Dios aterrizamos sanos y salvos.

No puede llover con este frio es imposible, debería caer nieve. ¿Cómo puede llover?.

De mesera, así siempre se empieza ¿no? De Santiago a Nueva York meseros del mundo uníos. Aquí en el restaurant somos varios de distintos lugares: uno de los auxiliares de cocina es haitiano, la chica de la caja es colombiana y uno de los meseros es de Dominicana. Y luego estoy yo, todos en Chile en el tibiri tabara, a ver que nos depara el destino.

El departamento esta bello, se ven otros edificios gigantescos alrededor, parecemos nave nodriza. Y el barrio está bueno, un poquitico silencioso a veces. Al lado vive Rosita, una pura de casi 85 años, cuando nos encontramos en el ascensor dijo que estaba contenta, ahora no se sentiría tan sola en ese piso, yo le dije que trataríamos de no generar tantos ruidos molestos, pero Rosita dijo que no nos hiciéramos problema que a ella le gustaba mucho nuestra música.

Mi Facebook plagado de fotos de Santiago.

El vecino del otro departamento, me mira con una cara, como es posible que estos hombres no aguanten un par de curvas pronunciadas, todo por culpa de estas chilenas que creen ser bellas, cuando en verdad se transforman en unos palos de escobas con ropa.

Mamá llorando al teléfono ¿Por qué no dejas de sollozar? Virgen Santísima.

El vecino sigue mirando, que sueñe que la tiene cuesta arriba.

Al fin la paga, se viene una noche de timba.

Haydée se fue de levante la noche de timba, pero era como un tipo veinte años mayor y una cara de leche que tenía el pobre, daba susto de verlo.

Sed y siete vasos de agua.

Mas sed y aún se me parte la cabeza.

Nunca más tomo mojito made in Chile tendré que arriesgarme con las mentadas piscolas, su trago fuerte nacional.

Haydée dice que la tenía grande, yo no lo creo de todas maneras que le compre la pastillica azul si está tan flechada, ya tiene su suggar daddy.

Lunes otra vez y amanecí con el moño virao.

Coño que manera tienen de hablar estos chilenos, que no se les entiende ni pinga’ e perro.

Cachai, vola, hueon, ahueonao, avispate, culiao, conchetumadre, hijo de puta, negra de mierda, nos vienen a robar el trabajo.

Llamo la mamá de Haydée y después a llorar una hora seguida. Chucho Valdés, a ver si nos arregla el ambiente.
Cuando se decidirá el vecino a hablar, si ya me viola con la mirada.

¿Qué debo tratar mejor a la clientela?. Deberían darles cursos de cortesía a los chilenos, ellos son los que se vienen a divertir y se quejan ¿Quién los entiende?.

Esa cordillera es como su madre.

En invierno un sol decorativo.

Mi Facebook con veinticinco amigos de Chile.

Ahora me mira mi compañero de trabajo, el vecino solo sufre.

Quiero más timba pero el trabajo esta imposible.

Sur, sur del mundo, al sur del sur del mundo, en el sureño sur del sur del mundo, en la sureña Sudamérica del sur del mundo.

Mamá por favor no me llames más, no soporto oírte llorar. Quiero templar y no se con quién.

¿El vecino?

¿El compañero de trabajo?

Y si lo hecho a suerte a ver qué pasa.

Virgencita del Cobre cuida a los que se quedaron.

Ahora si me pongo el CD del guajiro, a ver si me anima con la limpieza de por acá.

Nos encontramos con el vecino en el ascensor, Dios sabe cómo ese hombre se pudo controlar, cuando le dije hola pensé que iba a salir corriendo de alegría.

Haydée con su sugar daddy no creo que vayan a durar. Las mujeres chilenas son unas histéricas.

Las mujeres chilenas son unas histéricas y mandonas.

Las mujeres chilenas son unas histéricas, mandonas y mosquita muertas, les gusta templar igual que nosotras, pero no les gusta que se lo enrostren, vida privada le llaman, postalitas les llamo yo.

Septiembre en Chile, es el mes de cumpleaños de este país.

Jugó la selección de fútbol, medio Santiago paralizado al frente de la televisión.

El sonero de la juventud mientras me animo a hacer lentejas con arroz. Se me quemaron las lentejas.

Echo de menos los moros con cristianos.

El vecino se presentó se llama Juan Diego y tiene veintisiete años, un niño para mí.

Un niño.

No hay caso a mí me gustan mayores y que no sean lampiños.

A Haydée le dio una sirimba la otra noche, llego enojadísima después de su jornada de trabajo, lo que pasa es que el suggar daddy tenía familia, pero yo se lo advertí. El viejo tenia algunas tretas que al menos yo me di cuenta, y le dije a Haydée túmbalo que es de cartón, pero nada. Ahora a llorar como titi en telenovela.

Por fin visito el cerro Santa Lucia, una pena esta asfixiado entre edificios. Me queda el San Cristóbal, la Virgen lo mira todo desde allá arriba. Santiago compartimentado; cordillera riqueza, costa pobreza.
Sueldo mínimo aún.

Sueldo mínimo, trabajo máximo.

Fotografía [fragmento] por Mike Dowson.

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