Las películas de Cassavetes en el Centro de Extensión UC

En el Centro de Extensión de la UC y durante todo el mes de abril, se lleva a cabo el ciclo del director John Cassavetes. La invitación está hecha a todo público, entre 19:00 y 21:30 horas, de jueves a domingo. La entrada general es de $2000 y hay convenios 2×1.

Para quienes no lo conocen, John Cassavetes es un destacado director estadounidense y considerado el padre del cine independiente. Su obra se conformó a partir de la atenta observación de los cambios culturales y sociales de su país y, concretamente, de los conflictos de identidad del estadounidense contemporáneo. Sus películas –desde «Shadows» hasta «Big Trouble»– están pobladas por personajes desajustados que sufren severas crisis afectivas y existenciales no porque estén fuera del sistema, sino precisamente porque pertenecen a él.

En tal sentido, la obra de Cassavetes, alejada de cualquier tipo de intelectualismo en su forma, fue el principal antecedente del discurso revisionista de la moral estadounidense que asumirían algunos años después los cineastas del llamado Nuevo Cine Americano (Scorsese, De Palma, Ashby, Coppola).

La programación

V 1, 19 y 21.30 hrs./ Shadows. 1959. 81 minutos. DVD.
S 2 y V 15, 19 y 21.30 hrs./ Too late blues. 1961. 103 minutos. DVD.
D 3, 19 y 21.30 hrs./ Faces. 1968. 130 Minutos. DVD
J 7, S 16 y S 30, 19 y 21.30 hrs./ Husbands. 1970. 131 minutos. DVD.
V 8 y D 17, 19 y 21.30 hrs./ A woman under the influence. 1974. 155 minutos. DVD.
S 9, 19 y 21.30 hrs./ The killing of a Chinese bookie. 1976. 135 minutos. DVD.
D 10, 19 y 21.30 hrs. J 28, 19 hrs. V 29, 19 y 21.30 hrs./ Gloria. 1980. 123 minutos. DVD.
J 14 y D 1, 19 y 21.30 hrs./ Torrentes de amor. 1984. 141 minutos. DVD.

La películas

Shadows. 1959. 81 minutos. 

El debut de Cassavetes en la dirección surgió de sus experiencias con el taller de actuación que comenzó a dictar en 1956. El filme, que se centra en la relación de tres hermanos afroamericanos ligados por pasión al mundo del jazz, fue rodado enteramente a espaldas de Hollywood, en escenarios reales de Nueva York y con actores no profesionales. Shadows aborda expresamente las relaciones interraciales y recogió buena parte del florecimiento de la contracultura en Estados Unidos, desde el blues al movimiento beatnik. Aunque no fue una cinta enteramente improvisada -como se ha dicho erróneamente- buena parte del filme fue el resultado del trabajo colectivo entre actores, director y técnicos. Esa concepción permitió otorgarle a la cinta una espontaneidad creativa que se refleja en una estructura libre, menos sujeta a las obligaciones del argumento y con largas secuencias que registran el deambular de sus protagonistas.

Too late blues. 1961. 103 minutos.

Luego de Shadows, Cassavetes logró el apoyo de un estudio importante como Paramount para la realización de un filme que, sólo en la superficie, se vinculaba con su obra anterior. Too Late Blues también gira en torno al mundo del jazz pero su aproximación es claramente otra. Es la historia de un músico que orgullosamente se ha mantenido al margen de la industria, tocando en actividades de caridad y en espectáculos gratuitos. Impulsado por la decepción amorosa, terminará ingresando en la maquinaria comercial y vendiéndose como artista. En gran medida, la cinta es una metáfora de la situación del director a comienzos de los sesenta y su fracaso relativo le advirtió sobre los costos que le significaría arrimarse a la gran industria.

Faces. 1968. 130 Minutos.

Pocas experiencias cinematográficas han sido tan extremas como este cuarto largometraje de Cassavetes. Luego de dos trabajos frustrantes en Hollywood, el director resolvió sacar adelante por su cuenta la película y su estreno -entre extensas interrupciones del rodaje y un montaje que se prolongó por cuatro años- se concretó cinco años después de iniciada la producción. Faces relata durante 24 horas el quiebre de un matrimonio de clase alta y las respectivas aventuras extramaritales de él y ella durante la noche. Cassavetes filma la violencia contenida del alejamiento, la incomunicación afectiva y la frustración sexual con una distancia casi documental que amplifica la intensidad de los acontecimientos sin intelectualizarlos.

Husbands. 1970. 131 minutos.

Husbands comienza con una pérdida: el fallecimiento de uno de los integrantes de un cuarteto de amigos próximos a la cuarentena. Luego del funeral el trío, absorto con la fractura repentina y noqueado ante la inminencia de la muerte, decide partir por un fin de semana a Londres en un viaje de libertad y desenfreno. Como en otras películas de Cassavetes, Husbands registra ciertas patologías del americano medio de clase media y expone con su cámara los rasgos de infantilismo reprimido en la masculinidad americana. Por la vía de la frescura interpretativa de los tres protagonistas, la cinta desmenuza las grietas que se abren entre ellos y las cuentas pendientes no sólo con la afectividad sino además con la propia autoestima que cada uno de ellos lleva a cuestas.

A woman under the influence. 1974. 155 minutos.

Una de las cintas más fascinantes y arriesgadas de Cassavetes es esta película que describe la órbita de enajenación de una mujer en plena crisis mental, producto de los desajustes con su marido, operario en una constructora, y también con su rol de madre. La cinta describe con perplejidad pero sin complacencia cómo el mundo de esta mujer (Geena Rowlands en una actuación espléndida), se desmorona a tal punto de invalidarla por completo.

The killing of a Chinese bookie. 1976. 135 minutos.

Esta realización, que está entre las menos conocidas del director, narra la odisea terminal de Cosmo Vitelli, el regente de un cabaret de poca monta a quien las deudas y los favores pendientes con el crimen local lo fuerzan a convertirse en asesino a sueldo. La cinta tiene la lógica de un callejón sin salida en el que Cassavetes va aprisionando a su personaje, un tipo movilizado por la ambición y el arribismo. Una de las razones por las que The killing consiguió financiamiento fue la moda de películas de mafiosos impuesta por El Padrino y El Padrino II. Paralelamente, a Cassavetes lo movilizó su fascinación por la figura del gángster. Con todo, el filme fue mutilado en su primera versión para salas y sólo después de la buena acogida europea se rescató en su metraje íntegro de dos horas y quince minutos.

Gloria. 1980. 123 minutos.

De los doce largometrajes filmados por John Cassavetes, Gloria fue el más exitoso en términos comerciales. Avalado por un estudio importante, Columbia Pictures, narra la huida de una mujer vinculada con la mafia junto a un chico puertorriqueño que acaba de perder a su familia en un ajuste de cuentas con el crimen organizado. Desde el punto de vista de su estructura -ligada a las reglas del cine negro-, Gloria es en apariencia su película más convencional. Pero Cassavetes aleja el material de las fronteras del género y lo sitúa, como suele hacerlo, en el terreno de los afectos entre el chico y la mujer, quienes pronto se vuelven inseparables.

Torrentes de amor. 1984. 141 minutos.

Un manifiesto sobre la soledad, el envejecimiento y el naufragio existencial. La relación entre dos hermanos -un escritor alcohólico y mujeriego, y su hermana que regresa a Estados Unidos luego de su fracaso matrimonial-, es delineada por Cassavetes con una simpleza e intensidad únicas. Torrentes de amor fue la última película que el director rodó con pleno control ya que su siguiente y último filme, Big Trouble, fue una cinta de encargo. Ella es un perfecto compendio de las preocupaciones del cineasta: su atención a lo tenue de los vínculos afectivos y a la fractura emocional y mental.

Cualquier duda, visiten: www.uc.cl/extension/


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