La fosforescencia de las cosas

https://500px.com/photo/93644433/water-drops-by-davide-mezzalira
Fotografía por Davide Mezzalira

Una metafísica cotidiana, una serendipia y una nota personal

Una serendipia (un afortunado encuentro inesperado) hizo que me topara con el texto de Luis Labra, La fosforescencia de las cosas, que consta de dos partes; la primera es una especie de diario de vida, en donde cada entrada más que relatar sucesos muy detallados de la biografía de la voz narrativa, es una bitácora de pequeñas y bellas cosas que pueden ser el detonador para reflexiones mucho más profundas, con ribetes filosóficos y estéticos. Su segunda parte son un conjunto de relatos que si bien no tienen el formato de entrada de un diario, de alguna manera colindan, en el tono y la forma, -en que son abordados- con la primera parte.

El libro de Luis puede ser asociado a otras lecturas que apuntan a la necesidad de expresar un cotidiano. Además del intertexto declarado con la literatura japonesa, Kawabata, Mishima y el haiku. Una asociación menos evidente sería el caso del texto Sobre cosas que me han pasado de Marcelo Matthey, un libro armado con retazos de diario de vida, en donde lo importante es lo conciso de las descripciones periódicas de la voz narrativa, pero en donde el tiempo se desvanece con inexactitudes del tipo “Diciembre o enero, no le puse fecha” (p7). Por el contrario La fosforescencia de las cosas tiene muy clara la fecha de entrada de cada momento escrito y el nombre de sus relatos. Lo evanescente comienza en los hechos que el narrador rescata del olvido, son instantes que de tanta cotidianeidad y repetición  pasan completamente desapercibidos para el despistado lector, solo cuando son iluminados por la diestra pluma de Luis, vemos más allá de los contornos de un hecho común y nos catapulta a imágenes de gran trascendencia:

Al sacudir el chaleco, una nube de polvo en suspensión es traspasada por un rayo de sol. Diminutas e infinitas partículas flotan en el aire. Todo un cosmos al alcance de la mano (p108).

Un microcosmos que es fractal de un universo completo. Este observador y narrador también tiene sutiles opiniones con respecto a lo que es la modernidad: “Los cantos de los Zorzales en la calle Hernando de Aguirre no son escuchados por los jóvenes que transitan con sus audífonos, escuchando solitarias melodías” (p121). Los citadinos adolecemos de muy baja capacidad de observación lo que no nos permite ver lo poco de naturaleza que todavía podríamos disfrutar y la tecnología complota aún más en nuestro ensimismamiento. Solo alguien que ya está liberado de estos dos lastres podría darnos esta luz al respecto.

 

Fotografía por Lorenzo Cassina

Una nota personal

Lo importante de la literatura a mi modo de ver más allá de estudios, genealogías o asociaciones es lo que despierta en cada lector. Washington Cucurto (el seudónimo del escritor argentino Santiago Vega y creador de las editoriales cartoneras) dice que existe una “literatura paralizante”, allí se encuentran todas las obras monumentales, obras que cuando son leídas solo nos dejan espacio a su contemplación y claramente nos alejan lo más posible -si quiera- de levantar el lápiz dentro de un papel. La fosforescencia de las cosas es lo inverso, es un cálido llamado a recordar junto, con las voz narrativa, todos esos pequeños detalles que de seguro ya hemos olvidado, irremediablemente, pero que gracias a las imágenes desplegadas en el relato podríamos incluso nosotros evocar.

También el texto nos ayuda a una propia revisión de cuanta belleza somos capaces de portar dentro de nosotros. En mi calidad de melómana cada asociación musical que fue desplegada en el libro me parecía que tenía la noción sónica de lo que se quería recordar, desde Spinetta, Violeta Parra, Barbra Streisand hasta María Callas sentí todo muy cercano. El horror lo vine a padecer frente a la contemplación, casi budista zen, que el narrador tiene frente a la naturaleza, asociada además a su habilidad con la cámara fotográfica,  me siento extraña entonces ante esa belleza natural. ¿Qué me ha hecho la ciudad? Me pregunto, tengo una costra en los ojos que de tanto habitar el cemento me impide distinguir un tordo de un zorzal o un filodendro de un lirio. Bella tarea entonces la de este libro, que amorosamente nos invita a  habitar, sentir y rescatar la belleza del aquí y el ahora.

 

 

Bibliografía

Labra, Luis. La fosforescencia de las cosas. Santiago: Mago Editores, 2017.

Mathey, Marcelo. Sobre cosas que me han pasado. Buenos Aires: Mansalva Editores, 2013.

 

 

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Why ask?