[In-Edit Nescafé] Piedra Roja, de Gary N. Fritz

En la transferencia del mito a la historia

[ por: Andrés Daly ]

In-Edit Nescafé comenzó ayer jueves su octava versión en el Teatro Nescafé de las Artes, con un lleno total de público y con una película documental que parecía totalmente opuesta a aquella escogida para la inauguración del mismo festival, pero el año pasado: el filme «It Might Get Loud (2008)» de Davis Guggenheim. Con un documental sin super estrellas internacionales de la música como The Edge, Jimmy Page o Jack White -protagonistas de la película de Guggenheim- y ausente por completo de una gran producción y propuesta estética, este año se privilegió el contenido y la revisión histórica de algo comentado, rumoreado, pero poco y casi nunca profundizado, por sobre la forma audiovisual. «Piedra Roja», documental estrenado ayer sobre el mítico Festival Hippie Gratuito, ocurrido en Santiago de Chile en misteriosas circunstancias en el año 1970, fue el encargado de abrir este festival dedicado a la música y el cine que ya lleva ocho versiones. Piedra Roja logró hacer reír a carcajadas a la audiencia, transportarla a un pasado musical, nostálgico pero también a un pasado duro y cruel; logrando sobrecogerla también en sus últimos minutos -que no me lo esperaba- con lo que parecía, al menos en mi opinión cuando vi el trailer días antes de la función, algo muy difícil o para ser bien sincero, casi imposible.

Dios mío, Gary…

Imágenes superiores: fotogramas de «Piedra Roja».

Es que Gary Fritz, el director del documental «Piedra Roja», es entomólogo y profesor de biología. Y eso se nota. Realizando él mismo la cámara, la dirección y el montaje (si no me equivoco), Piedra Roja, desde el punto de vista exclusivamente audiovisual, es una obra bastante olvidable. No sólo eso, desde este punto de vista es en gran parte francamente mala, mal realizada técnicamente. Con una fotografía totalmente dispar, muchas veces sobreexpuesta, excesivamente cálida en sus exteriores, aquí no existe corrección de color: la imagen obtenida es lo que hay, la imagen está casi en su estado crudo, por lo que pude ver. Los encuadres a sus entrevistados ocurren en planos absolutamente extraños -por decir lo menos- con fondos interiores y exteriores para sus interlocutores cuestionables y distractivos en todas sus decisiones: ¿una cocina americana, con el rollo de toalla nova y el te club a la vista detrás del entrevistado? ¿un closet viejo, mientras el entrevistado toma bastante vino? ¿un librero lleno de títulos, más enfocado además, que el mismo personaje en cámara? ¿áridos escritorios con torres de computadores presentes? ¿un paseo peatonal? ¿un patio con materiales apilados, vistos a través de una mampara?. Un montaje con efectos de fotografías girando en pantalla -horribles- con fotografías sobrepuestas en esquinas o en la periferia del cuadro y otras rarezas, como imágenes del año 2010 forzosamente transformadas al blanco y negro para simular el pasado (un recurso televisivo tan repetitivo), problemas de foco, etcétera. Pero es que nada de lo anterior, sorprendentemente, es relevante al final de cuentas, pues el valor del documental de Fritz está puesto en un lugar totalmente distinto. Está colocado en uno que permite olvidar y perdonarle a este documental una estética que no parece tomarse demasiado o nada en serio.

Lo fundamental en «Piedra Roja», y lo que mantuvo cautiva a la audiencia -o a mí al menos- es el esperado despiece, reordenamiento y restauración de una historia que no ha sido nunca bien contada -y en un solo lugar- por sus propios protagonistas. Una deuda insólita que «Piedra Roja» salda muy bien 40 años después de realizado el primer Festival de Rock Chileno Gratuito, y Hippie, al cual dedica gran parte de su metraje. A través de minuciosas y largas entrevistas a los miembros de las bandas que participaron en el Festival, como Aguaturbia, Los Blops, Los Jaivas  -la entrevista a Mario Mutis es una de las más entretenidas e interesantes-, a su organizador Jorge Gómez, quien a sus 19 años creó el Festival, y a algunos de sus co organizadores, asistentes y cuasi asistentes, Piedra Roja intercala con habilidad casi todos los textos. Las historias y anécdotas incluyen como se gestó el festival, desde este mundo de los hippies chilenos -asumidos burgueses- que miraban a la distancia, con ingenuidad y esperanza, el festival de Woodstock de 1969, como también la película documental de Woodstock de 1970, y todo aquello referente a la cultura hippie desarrollada en EE.UU, que buscaban imitar, seguir y luego apropiarse.

Ingenuamente divertida, personal, llena de historia, música, una cuota de caos, algunos viajes psicotrópicos y la pátina que otorga la revisión histórica, «Piedra Roja» es un documental que resultaba más que necesario para llenar, aunque no totalmente, ese injusto vacío que relegó al olvido la cultura hippie chilena. Cultura que miraba excesivamente hacia al país del norte en sus inicios -mímesis y aspiración- pero que finalmente, de una u otra manera, logró manifiestarse de forma propia, tanto cultural como musicalmente, no cabe duda. Un trabajo audiovisual honesto en su crudeza, que es valioso por haber registrado, por fin, las voces de los hombres y mujeres, hoy mayores, muchos de ellos íconos de la música nacional, que  hoy miran estos hechos del pasado con una sonrisa y también con mucha tristeza, cuando el documental aborda el golpe de estado de 1973 -fundamental que así lo hiciera, aunque alarga demasiado quizás su extensión- y los terrores de la dictadura militar en Chile. Exposición de toda la información manipulada, horrorosa e inmoral, realizada por medios como El Mercurio y El Clarín, una arista de la violencia que separó la música de la paz y que convirtió algunos instrumentos en «revolucionarios».

Un documental necesario.

Qué decir de la gran sorpresa que estaba reservada a los últimos minutos cuando se levantó el telón, cuando los créditos casi habían terminado: el músico Eduardo Gatti, de la Banda Chilena Los Blops, apareció sentado con su guitarra, y con una iluminación bastante bien realizada de fondo, cantó «Los Momentos». Excelente, memorable.

Por otro lado, no quiero dejar de mencionar especialmente el mérito de las fotografías de Paul Lowry que acompañan todo el documental y que he querido destacar aquí también -las he sacado de su flickr, descaradamente, y que te invito a visitar–  para acompañar esta reseña.

 

Piedra Roja se repite Miércoles 14 de diciembre, a las 21:00hrs, en el Teatro Nescafé de las Artes.

 

Revisa la programación de In-Edit Nescafé en su sitio web, y síguelos en su facebook o en su twitter.

 

Trailer Documental

Los Blops – Los Momentos

 

GALERIA

Fotografías de Paul Lowry / Fotogramas del Documental

2 Comments

  • luis felipe zúñiga dice:

    Me pusiste en un aprieto ahora. No sé si la vaya a ver, ya que quedé de ir con un profe que es especialista en criticar las decisiones estéticas, y mirando el puro tráiler uno se ríe.
    De repente tomo el riesgo

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