Entrevista a Daniela Mahana, codirectora de Parir

[ por: Carolina Cartagena ]

“…Damos la bienvenida a la temporada de teatro 2011, una que tiene su punto culmine en el Festival Santiago a Mil, pero que empieza a principios de octubre para extenderse durante todo el periodo estival. En esta oportunidad, son tres las obras que llaman la atención. La primera es tremendamente colorida y ajena al estereotipo de puesta escena, Chola Colérica es movimiento teatral; la segunda se escribe en el tablero por tercera temporada consecutiva, Parir encanta por su simpleza; y la tercera ve la luz por primera vez, La Fila se gesta bajo en un imaginario simbólico. Nos adentramos en esta terna de historias y decidimos ir por más. ¿Bajo qué prisma se gestaron estas propuestas? Eso lo responden sus propios directores.”  (Lee la introducción completa a “Parir, La Fila y Chola Colérica: un triada contada por sus directores” aquí).

Parir es una obra dramática que le hace guiños descarados al humor negro. Desde tu perspectiva, ¿qué hay en el humor que hace más llevadero el enfrentamiento, con uno mismo y con los demás?

Siempre el humor deja una cuota a la duda, es decir uno siempre se hace la  pregunta ¿será cierto lo que dice, o es broma? Y eso es, en definitiva, lo que nos produce gracia.   Es una característica del humor negro ya que produce una mirada cruda de las cosas que parecieran ser ciertas, pero lo que nos impacta es la manifestación. El humor negro se remite generalmente a lo doloroso, a lo que se vuelve polémico y controvertido. Por lo tanto, toda discusión teñida de este humor, se siente cruel y real a la vez.

En Parir, todo sucede a raíz de un apagón e irónicamente, es a partir de este agote de energía que se activan los personajes. ¿Qué simbolismo le atribuyes tú a la luz?

Claramente podemos hacer una lectura simbólica con la luz, desde varios lugares, tanto desde la puesta en escena como desde los personajes. Simbólicamente se trata de un efecto de encandilamiento que, con tanta luz, ya no podemos ver. Y eso lo que sucede en Parir, todas la historias que circunden a los personajes comienzan a develarse en la oscuridad, en una intimidad a lo mejor nunca antes lograda, salvo por esa noche.

¿De qué manera fueron armando el despliegue escénico de los personajes?  ¿Todos fueron aportando o lo tenían súper claro desde un principio?

Todos fueron aportando paulatinamente. Ciertos personajes tenían una evolución bastante más concreta al comienzo, por lo tanto el camino a seguir estaba harto más definido, pero otros se fueron armando durante el recorrido de ensayo, por lo que la intervención de todos los integrantes fue fundamental. Así, tratando de conjugar todos los roles, sin perder aquellos que tenían un desarrollo escénico más determinado a nivel textual.

Con respecto al desarrollo de los personajes, ¿se ciñeron al pie de la letra al guión o este sufrió muchos cambios?

El guión sufrió bastantes cambios. Evidentemente hablamos de un recorrido textual esencial, en donde la participación de todos fue importantísima ya que el texto nace de las historias personales de la compañía. De esta manera, la dramaturgia fue siempre ajustándose, modificándose en los ensayos, suprimiendo, cambiando o agregando escenas, siempre en pos de la puesta en escena, del trabajo y de la propuesta de los actores. Siempre, tratando de alcanzar la simpleza y lo humano en la propuesta colectiva.

Los integrantes de este proyecto son bastante jóvenes, sin embargo, hay ciertos lineamientos estéticos que se dejan entrever. Los han llamado, por ejemplo, los hijos de (Guillermo) Calderón por esta puesta en escena limpia. ¿Es tan así o simplemente responde a una coincidencia?

Finalmente uno se constituye en la vida en base a lo que te hace sentido. Guillermo fue parte de nuestra formación académica, la cual todos reconocemos profundamente, tanto de un lugar artístico como pedagógico. Por lo tanto, hablar de coincidencia en un mundo donde todo inevitablemente se vuelve un referente, no es tan concreto.  Más bien, hablamos de un lugar teatral importante de entender, ojalá, para el resto de la personas. No me refiero al mundo netamente teatral, hablo de un lugar imprescindible de conocer. Para nosotros “ese llamado “se vuelve un tremendo orgullo.

Ya llevan tres temporadas, por ende el proceso está más aprehendido. ¿Cómo ves tu desarrollo como directora y cómo percibes la evolución que han tenido los actores en este tiempo?

Este proceso ha sido un tiempo de crecimiento sumamente importante, tanto de actores como de directores, lo que es en definitiva, un trabajo reciproco. Cada crecimiento influye al otro y el trabajo se vuelve cada vez más generoso, con un grupo más maduro y afiatado.

En tres temporadas, se gestan algunos cambios. A tu juicio, ¿Cuáles son los cambios o modificaciones más relevantes? (iluminación, movimiento escénico, tonos de los personajes, etc.)

Los cambios más importantes son, sin duda, la maduración de los personajes. Es decir, la comprensión congruente de la obra, que ésta cada vez comience a funcionar por sí sola… está ahí lo más concreto de un crecimiento o cambio. Las distintas modificaciones se dirigen a esta autosuficiencia que se manifiesta concretamente en la gestación de estos personajes, volviendo así, a los orígenes de este proyecto, en donde la palabra y el lugar textual, es lo fundamental.

¿Qué dificultades se presentaron al llevar a cabo la obra (antes y después)?

Lo más difícil de montar esta obra, al margen de los problemas de recursos y espacios para presentarla, fue hacerse cargo de lo que queríamos decir, lograr llevar a escena las problemática que queríamos tocar. PARIR muestra un retrato de la idiosincrasia de un sector de la sociedad de nuestro país, desde el punto de vista de la madre inmersa en su núcleo más íntimo, su familia: trabajar con ideas de una felicidad irrealizable, el fracaso de la institución familiar en las últimas generaciones, la educación hacía los hijos desde la propia biografía maternal y sin la figura paterna, la idea de familia disfuncional en sí misma. Siendo Parir una obra profundamente femenina, estrenada en un momento histórico nacional, en donde la presidencia era llevada por una mujer. Para nosotros fue una gran tarea hacerse cargo de estos temas y abordarlos.

En enero se presentan en el FSM. ¿Qué opinión les merece este tremendo desafío?

Sentimos un profundo agradecimiento y orgullo por tener la posibilidad de presentarnos ahí. Tomamos esta oportunidad con la máxima responsabilidad y compromiso que merece. Es sumamente importante para nosotros, actores y directores, que existan reconocimientos tangibles de nuestro trabajo.

Como Compañía, ¿se vienen proyectos nuevos o hay Parir para rato?

Se vienen proyectos nuevos para la compañía “Teatro a la espera”, la cual piensa consolidarse y seguir profundizando en sus propuestas. Ya está dando vuelta a una segunda parte, ahora siendo el turno del padre, una obra con las mismas características, con los mismos personajes, pero ahora en espera de otra versión. Parir, por ahora, vuelve en enero, dejando abiertas las posibilidades y opciones que se le presenten.

Finalmente, ¿con qué se va a encontrar el espectador cuando vaya a ver Parir?

El espectador se va a encontrar con una obra que se representa intrínsecamente honesta, ya que se sitúa desde la propia biografía de sus integrantes, presentada en forma ágil e íntima, la cual se desarrolla desde el humor, pero que intenta indagar en un lugar mucho más profundo, reconocible y trascendente. Con un grupo de actores absolutamente comprometidos que hacen de Parir un montaje que intenta ser consciente y sincero para el espectador. Siendo este el último fin de semana de la temporada, los esperamos los días viernes y sábado a las 21 00 hrs y domingo a las 19 30 hrs. en Teatro Sidarte.

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