Entrevista a América Molina y Catalina Bize, directoras de Chola Colérica

[ por: Carolina Cartagena ]

“…Damos la bienvenida a la temporada de teatro 2011, una que tiene su punto culmine en el Festival Santiago a Mil, pero que empieza a principios de octubre para extenderse durante todo el periodo estival. En esta oportunidad, son tres las obras que llaman la atención. La primera es tremendamente colorida y ajena al estereotipo de puesta escena, Chola Colérica es movimiento teatral; la segunda se escribe en el tablero por tercera temporada consecutiva, Parir encanta por su simpleza; y la tercera ve la luz por primera vez, La Fila se gesta bajo en un imaginario simbólico. Nos adentramos en esta terna de historias y decidimos ir por más. ¿Bajo qué prisma se gestaron estas propuestas? Eso lo responden sus propios directores.”  (Lee la introducción completa a “Parir, La Fila y Chola Colérica: un triada contada por sus directores” aquí).

¿Cómo surge la idea de hacer Chola Colérica?

La idea surge a partir de un estímulo concreto, el espectáculo de lucha libre hecho por las cholas en Bolivia: Cholitas del Catch. Desde ahí saltamos a nuestro propio imaginario, nos preguntamos qué tiene que ver con nosotras o más bien porqué nos llama tan profundamente la atención. El enfrentar a tres cholas en la nada ajena Guerra del Pacífico, vino casi instantáneamente a modo de respuesta. Dijimos, “instalar como protagonistas a quienes en la realidad no aparecen en la historia oficial, es necesario”. Poner en cuestión aspectos que sí ocurrieron y ocurren. La guerra enajena, los que van a la guerra, salvo los grandes mártires, no son los más acomodados… la cólera está por debajo. Pero lejos de enaltecer  a nuestras Cholas, percibimos que era indispensable trabajar lo contradictorio porque pelear una guerra, sea esta épica o cotidiana, suena descabellado. La tierra no es tuya y sin embargo, el  compromiso adquirido es a muerte. ¿Cómo ocurre esto entonces? Hay que darle las gracias a la naturalidad indiscutible que plantea el mito patrio, en el que la invisibilidad de las ganancias se vuelve algo casi sagrado.

Con respecto a la propuesta estética. ¿Por qué optaron por un ring de lucha libre?

El ring venía junto con el estímulo, eso encajó con el simulacro. Al instalar el ring y la lucha libre en escena, evidenciamos la “ficcionalidad”, la noción de construcción, no sólo de la obra, sino que de la historia, físicamente. Nosotros hacemos teatro, la historia también tiene creadores, hay cosas que se pueden cambiar y cuestionar. Lo que estamos acostumbrados a oír, acerca de la Guerra del Pacífico y de otros “mitos”, no es necesariamente verdad. Mientras que al mismo tiempo la acción transforma visiblemente y de manera real los cuerpos de las actrices.

¿Por qué Chola colérica y no Cholo? ¿Hay algo en el género que les haya llamado la atención o es solamente una coincidencia?

El colectivo nació antes de pensar específicamente en esta obra, siempre fuimos sólo mujeres. Por otro lado, las cholas que luchan en Bolivia nos parecieron atractivas precisamente porque eran mujeres. Luego de pensar en hacer esta re-construcción de la Guerra del Pacífico, nos pareció interesante poner a la chola como protagonista porque presenta múltiples dimensiones: es mujer, indígena y trabajadora. Todos roles que han sido dejados de lado por la sociedad. Nosotras no levantamos banderas feministas, no obstante estamos conscientes que ocurre una perspectiva distinta solamente por el hecho de juntar varias características que histórica y culturalmente pertenecen, o se acercan, a los sin voz, a los oprimidos.

Con respecto al lenguaje dramatúrgico. Esta no es una obra donde las palabras se toman las escenas. Sin embargo, hay una interacción constante de los personajes. ¿Por qué decidieron hacerlo así, con poco diálogo entre las cholas?

La obra es episódica y por lo tanto tiene una estructura fragmentada. Cada parte de la obra fue hecha a medida que lo fuimos necesitando. La lucha libre es principalmente acción, no requiere diálogo; hay un relator, en este caso otra actriz, que ejecuta el rol del árbitro y se encarga de hacer este gran relato histórico. Por otro lado, el acto donde las actrices dialogan está basado en los antecedentes del conflicto bélico. Nos pareció interesante exponer en una conversación los hechos que movilizaron a cada nación, vinculándose la particularidad de los razonamientos con las políticas macro. El estudio de cada intérprete de la oficialidad, con su opinión crítica de los hechos. La apuesta por la imagen y la acción física fue el lenguaje, es decir, la traducción que elegimos para las Cholas, consciente e inconscientemente.

¿De qué manera fueron trabajando con este escenario tridimensional?

Tuvimos algunas dificultades para poder “cambiar la cabeza”. En general tratamos de situarnos como espectadoras desde los 4 lados, pero muchas veces terminábamos dirigiendo sólo desde un frente. Sin embargo, es en la actuación donde la tridimensionalidad se hace realmente carne.

Se dice que la historia está escrita sólo por algunos. Para crear la obra, ¿buscaron la objetividad?

Nunca intentamos no caer en lo subjetivo. Nuestra premisa de trabajo era, precisamente, asumir nuestros puntos de vista que incluso eran divergentes. La gracia del teatro es que se asume que lo que se dice y hace en escena, no intenta ser una verdad acabada. De hecho, esa fue nuestra pelea con la historia oficial, instala verdades que en realidad son simplemente interpretaciones sujetas a ser cuestionadas.

¿Qué fue lo más difícil de llevar a cabo Chola Colérica?

Lo más difícil fue hacer una obra que fuera una creación colectiva. Lo paradójico de esto es que fue lo que facilitaba también el avance del proceso. Todas las integrantes fuimos autoras, y autor en el caso del diseñador, muy propositivas, y a pesar de que teníamos que lidiar entre distintas ideas, el proceso fue muy enriquecedor.

¿Con qué se va a encontrar el público que vaya a ver Chola Colérica?

Con una puesta en escena arriesgada, con actrices arriesgadas.

Este es su primer montaje como compañía, Indómitas de Sur, ¿hay algo nuevo cocinándose o hay Chola Colérica para rato?

Por el momento tenemos ganas de aprovechar el trabajo que hicimos. Hay mucho tiempo y trabajo invertido, y queremos tener funciones en distintos espacios para públicos diversos. Nos interesa mucho, por ejemplo, el público escolar y un público que no esté acostumbrado a ver teatro. Aunque en lo concreto, lo culinario anda dando vueltas. En una de ésas, la comida se vuelve un nuevo agregado a este plato llamado Chola Colérica.

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