El Pueblo Contrataca, función en la Universidad de Chile

El Pueblo Contraataca, de la compañía Los Amigos de Chile, vuelve con una única función, el 17 de julio, en el campus Juan Gómez Millas, de la Universidad de Chile. La cita es a las 18:00 horas y el aporte es voluntario. Conversamos con su director, quien nos entregó una pincelada del montaje.

¿Qué ofrece la obra en términos visuales? Esta y otras inquietudes responde el director de la pieza, Nicolás Espinoza.

A partir del intento de reconstruir el pasado, un grupo de jóvenes sobre una terraza, se reúnen a urdir distintos fragmentos del atentado en contra del dictador Augusto Pinochet, perpetrado en el año 1986. Una reconstrucción teatral del atentado perpetrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR, al dictador Augusto Pinochet, en el año 1986.

El Pueblo Contraataca revisita, desde una visión particular y propia, los hechos del 7 de septiembre de 1986, acción que fue denominada como “Operación siglo XX”. En escena, un grupo de jóvenes se reúne a reflexionar en torno a distintos fragmentos del atentado. A medida que se van acercando a su objetivo, que es derrocar al tirano, sus protagonistas van perdiendo el impulso y la vehemencia de su empresa. Embriagados por sus palabras y atrapados por la fuerza de la contingencia, estos jóvenes van comprendiendo que su irreverencia sólo forma parte de un pasado que ya nos les pertenece. Sin saber qué hacer y sin entender qué papel juegan dentro de la sociedad, se enfrentan a un desafío más grande aún: qué hacer con su impulso destructivo.

Pero, ¿con qué encontraremos en términos visuales y estéticos?

«La propuesta no es recrear los años 80, pero sí jugar un poco con los estereotipos visuales de la época. La obra no se planteó como una reconstrucción histórica, sino como el resultado de un proceso de reflexión colectiva», dice Nicolás Espinoza, director de EPC. «Los espectadores de la obra se encontrarán con un obra simple en términos visuales. Intentamos trabajar con lo estrictamente indispensable, aunque no siempre se puede. Tratamos de jugar con elementos que pueden ser encontrados en cualquier casa, objetos cotidianos  sin la intención de ser teatralizados. La idea es que el público no se pierda en la estilización de la realidad, sino que comprenda los mecanismos que están detrás de ella… permitir una reflexión entre los actores y los espectadores», agrega Espinoza.

Con respecto a la espacialidad, el director hace hincapié en la relación que surge entre ésta y la temporalidad. «No queríamos representar, ni recrear un hecho del pasado, entonces estábamos en la paradoja de cómo, desde un tiempo y lugar presente, aludir a un tiempo y un lugar del pasado. Esto implicó encontrar un espacio donde pudieran convivir tanto el presente, como el pasado. Encontrar una situación que permitiera la coexistencia de 2 tiempos», explica. «Finalmente, nos decidimos por trabajar con un espacio único, una terraza, constituida por distintos fragmentos. Por un lado, es la terraza de la casa donde estuvieron acuartelados los miembros de FPMR, antes de cometer el atentado y, por otro lado, una terraza cualquiera, donde 6 jóvenes se podrían juntar a pasar una tarde», adelanta el director. «Por otra parte, lo fragmentado nos hacía sentido, con el hecho de aludir a un acontecimiento del pasado donde hay todavía muchas preguntas sin contestar. Fragmentos de una historia que se nos presentan de manera desordenada y selectiva, de manera consciente o inconsciente», completa.

Por último, Nicolás Espinoza ahonda en el concepto de la terraza, como un escenario sobre otro, pero siempre remitiéndonos a una representación. «En términos concretos la terraza es un espacio atemporal, es el juego de los actores que indica si se trata del presente o de la simulación del pasado. El espacio sirve de marco y contexto para las distintas situaciones que ocurren durante la obra. Es el punto de cruce entre dos tiempos, que permite la simulación del atentado, pero sin alejarnos del presente concreto. El espacio permite responder a la necesidad de simular un pasado del cual aún poco sabemos», concluye.

La compañía

Los Amigos de Chile es una compañía teatral formada por  ex-alumnos de la Escuela de teatro de la Universidad Católica de Chile. Anteriormente,  realizaron “Unabomber”, obra creada a partir de un trabajo colectivo dirigido por Nicolás Espinoza, la que participó en el Festival de la Primavera de la Universidad Arcis (2008) y en el Festival de Directores de la Universidad de Chile (2009).

El objetivo de la compañía “Los Amigos de Chile” es generar un espacio común con los espectadores para cuestionar los convencionalismos de nuestra sociedad para así poder construir y aportar desde una visión generacional, una mirada diversificada acerca de nuestro país.

La compañía, “Los amigos de Chile” invita a ahondar en ese momento de la historia, que a pesar de haber sucedido hace casi 25 años, está aún vigente y presente en las nuevas generaciones, quienes intentan encontrar una respuesta a tantas preguntas que los medios de comunicación dejan sin contestar.

Ficha Técnica

Dirección: Nicolás Espinoza

Asist. de Dirección: Daniela Orrego.

Producción: Daniela Orrego y Pancho Jara

Dramaturgia: Los Amigos de Chile

Elenco: Leonel Arregui, Francisco Jara, Felipe Molina, Carlos Ugarte, Francisco Viveros y Daniela Orrego.

Diseño: Los Amigos de Chile

Diseño Gráfico: María Fernanda Arroyo María Alicia Jiménez.

GALERÍA

Tags

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *