Dossier Francis Ford Coppola: The Cotton Club

La revancha de los débiles

[ por: María Soledad Carlini ]

“The Cotton Club” (1984) es un ejemplo de que la imperfección también tiene sus encantos. Una historia que no alcanza la excepcional superioridad de “El Padrino”, a pesar de compartir la autoría de Mario Puzo, pero que se puede percibir en sus bellos planos angulosos, el contraluz y  los callejones humeantes algo distinto.

Lo novedoso en este trabajo es que se altera de manera imperceptible pequeñas convenciones. Coppola tomando como referente el cine de gángsters, incluye un elemento inaudito en este género acostumbrado de versar sobre poderosos y capos de la mafia: la mirada de las víctimas.

El escenario que une a poderosos y débiles es el centro nocturno “Cotton Club”, propiedad del contrabandista Owney Madden (Bob Hoskins), un selecto local ubicado en el barrio Harlem y que presentaba espectáculos de canto y baile durante los locos años ´20 y pasada la Gran Depresión.*

Una línea argumental tradicional está encabezada por Dixie Dwyer (Richard Gere), un músico de origen irlandés que empieza a tocar en las fiestas del violento mafioso “El Holandés” Schultz (James Remar). El trompetista debe cuidar a Vera Cicero (Diane Lane), amante por conveniencia del capo, y con la que termina involucrándose en una relación sentimental. Antes de que todo termine en tragedia, Madden, quien tiene un carácter proclive a la sensibilidad, introduce a Dwyer al mundo cinematográfico de Hollywood como actor en películas de cine negro y de mafias.

Dixie y “El Holandés”

Sandman Williams

La segunda trama aborda la visión del afroamericano Sandman Williams (Gregory Hines), un talentoso bailarín de tap que es elegido en una audición para integrar el staff de artistas del Cotton Club. Williams debe luchar contra el racismo que sufre en su trabajo -que no admitía a espectadores de color y los artistas de esta raza debían entrar por una puerta trasera-,  y  conquistar a la cantante Lila Oliver (Lonette McKee), una mulata que busca ser una conocida estrella en Broadway.

El montaje de ambos personajes demuestra el proceso y la evolución de la naciente industria cultural estadounidense -Holywood, Broadway, Cotton Club-, que más allá de proveer una entretención evasiva a las masas con poder de adquisitivo, pues se constituyó como una plataforma de ascenso para los artistas y de libertad social  en una época copiosa en prohibiciones.

El cine aquí es una especie de “cuarto poder”, una manifestación capaz de denunciar de forma ingrávida los abusos del mundo del hampa, y la música, una herramienta de seducción que permitió a los afroamericanos transformarse en referentes culturales y acceder a espacios a los que estaban vedados.

El proceso se vuelve más intenso en 1930, donde los actores de la comunidad de color obtienen pequeños espacios de poder y emprenden una apropiación del barrio, un proceso que fue denominado el “Renacimiento del Harlem” que consistió en la expansión de una cultura afro y de un mayor control territorial de éste, explicado en el film a través de la formación y organización de mafias negras.

El desenlace del film, una escena clásica y conocida por el empleo de un montaje paralelo en que se muestra el asesinato de Schultz, a manos de un sicario pagado por Madden y sus socios, y el número artístico principal del Cotton Club de Sandman Williams, es el punto más álgido del comienzo de un nuevo orden ético donde los despiadados caen y los justos prosperan.

Después, Coppola vuelve a la convención; al happy end, al “felices por siempre” de la pareja perfectamente guapa, los malos en la cárcel y todos los actores bailando al ritmo del jazz. Pero, ¿qué importa? Es un pequeño instante que pasa en un abrir y cerrar de ojos.

*Francis Ford Coppola juega con los conceptos de representación y realidad al introducir a la ficción un entorno, personajes y hechos históricos. El Cotton Club, Owney Madden, el holandés Schultz, el fiscal Dewey, y algunos episodios como la muerte de Schultz en un baño público, fueron verídicos. Lo mismo podría decirse de la participación del coreógrafo Gregory Hines , quien junto a su hermano representan en el film una familia de artistas.

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