Dossier Francis Ford Coppola: Tetro

Toda familia tiene un secreto…

Francis Ford Coppola es un director imposible de obviar. Así mismo ocurre con «Tetro». Criticada por la prensa, aplaudida por el público, es de aquellas películas que no puedes dejar de ver. No porque de seguro te gustará, sino porque de seguro provocará algo en ti… bueno o malo, es cosa de cada uno, pero provoca. Como todas las cintas de Coppola, cosa que pocos directores pueden decir lo mismo de su filmografía.

Tetro narra la historia de Bennie, un joven a punto de cumplir los 18 años que trabaja como garzón en un crucero. Aprovecha la parada de éste en Buenos Aires para buscar a su hermano y descubrir porqué se fue cuando él tenía sólo 7 años, y que a pesar de su promesa, nunca regresó a buscarlo.

Es así como Bennie llega al hogar de Tetro, un humilde departamento, donde el cariño del hogar está representado por la bella, paciente e incondicional Miranda (Maribel Verdú), su novia, mientras que la frialdad o la polaridad está dada por su hermano Tetro (Vincent Gallo), en contra de todo lo esperado. Más temprano que tarde, Bennie conocerá a su hermano, un hombre distinto al que lo acompañó en su infancia. Marcado por el secreto de su padre, nos introducimos así en una historia de hermanos cargada de recuerdos que no quieren ser revelados.

Durante una entrevista, Mr. Francis dijo que ésta era su cinta más personal y la más bella que ha filmado. No puedo estar más en desacuerdo y de acuerdo con esta declaración. En desacuerdo, porque entre más pienso, más siento que es una historia universal que desborda humanidad en cada personaje, lugar, situación, etc. No digo con esto que sea majestuosa, de hecho, muchas veces resulta confusa, lenta e incompleta. Ojalá fuera un guión perfecto, pero no lo es. Como la vida.  Así también lo sugiere el tagline con su frase «every family has a secret«. ¿O acaso no están de acuerdo? ¿Acaso la filmografía de Coppola no trata justamente de eso?.

¿No les llama la atención la similitud visual con «Rumble Fish«?. Filmada con cámara digital, tuvo que ser tratada para lograr ese blanco y negro imperfecto, impuro, como asi los flashback a color, pero también tratados para no lucir perfectos. En alguna entrevista, Coppola declaró que en un inicio quería a Matt Dillon para el rol central, quien afortunadamente no pudo, porque el parecido habría sido tan directo y obvio que la habría opacado. Sin embargo, la sutileza del tratamiento le otorga un «no se que», que sencillamente se debe apreciar como una virtud.

Por la otra parte, estoy de acuerdo con la declaración de Francis Ford Coppola un par de párrafos atrás, ya que a pesar de la crudeza y del contraste visual del Blanco y Negro y todas aquellas imperfecciones antes mencionadas (y tantas otras no mencionadas pero que fácilmente se reconocen), la película posee una sobredosis de hermosura que pocas veces he visto en el cine. Y eso se agradece.

Aunque el nombre de Coppola firmando la cinta al inicio de ella es algo imposible de obviar y que resulta imposible de no encasillarla, creo o más bien siento, que esta es una buena obra que merece no ser obviada.

No sueltes la soga que me ata a tu alma.

 

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