Dossier David Fincher: Se7en

El lado oscuro de la ciudad

[ por: Constanza Khamis ]

La carrera de Fincher comenzó, como la de muchos otros ilustres directores, en el mundo de los videos musicales. Y al pasar al cine la influencia del pasado parece seguir presente, porque los créditos iniciales de Se7en podrían convertirse un muy buen videoclip. Con ellos comenzamos a introducirnos en un mundo oscuro y sórdido, a través de imágenes repugnantes que todavía no tienen sentido para nosotros. Todo acompañado de un remix de la canción Closer de Nine Inch Nails en el fondo. (Quizás podemos encontrar aquí los primeros acercamientos al Oscar que recién recibió Trent Reznor, vocalista de NIN por su trabajo junto a Fincher en Red Social).

Con estos espectaculares créditos, que nos adelantan cosas que solo entenderemos a medida avanza la historia, conocemos a los protagonistas: dos policías, el viejo sabio y el joven ansioso, tras un asesino en serie. Una de esas historias policiales mil veces contada, especialmente en los 90 (El silencio de los inocentes, El coleccionista de Huesos) y que comparte características de cine negro y de terror.

William Somersert (Morgan Freeman) es un detective que luego de años de servicio quiere resolver su último caso para retirarse a una vida más tranquila. Se presenta ante él el que será su reemplazante, David Hills (Brad Pitt); más joven y recién trasladado. La historia sucede en una ciudad oscura, sin nombre, en pleno invierno; la lluvia es una constante que nubla aún más el sombrío lugar al que Hills y su joven señora Tracy (Gwyneth Paltrow) vienen llegando.

Ambos detectives deben investigar juntos una serie de crímenes que se van cometiendo a medida que avanza la historia. El asesino es metódico, bien educado, y logra que sus víctimas mueran a través de sus propios pecados y de manera bastante escabrosa. John Doe (Kevin Spacey) es el hombre detrás del sermón que pretenden ser estos crímenes de alto impacto, por sus poco ortodoxos métodos. Se roba la película desde su aparición voluntaria en el cuartel policial el último tercio de la película.

Se vive un ambiente de decadencia humana que en Se7en, Fincher logra transmitir a través de una casi insoportable rudeza visual, con imágenes que golpean y son difíciles de olvidar: un obeso mórbido ahogado sobre su propio plato de comida; una mujer sin cara; la venganza en medio del desierto, recordándonos que no hay esperanzas. Impactos que marcan los puntos de referencia y nos dan claves evidentes para recordarnos la crudeza del mundo en que nos movemos los seres humanos. En éste el bien y el mal son capaces de fundirse, haciendo del policía un asesino y  del villano una víctima.

David Fincher logra el terror psicológico a través de imágenes muy fuertes.  Lo que vemos es repulsivo, de un impacto visual inmediato. Pero no presenciamos los actos, sino sus resultados. Sólo nos acercamos a ellos través de la mirada de los detectives, lo que ellos encontraron, y en ese sentido no son explícitas. Son pocas las escenas de suspenso, de ese al que estamos acostumbrados. Las que hay, tienen un propósito claro, como sucede con la escena de la persecución al asesino y la relación que surge más adelante entre él y Hills.

Se7en está construida como un thriller psicológico, una perfecta película de acción, investida en todo momento de una visión sobre la humanidad. Somos espectadores de un pesimismo y desconfianza en los hombres, que va a marcar el trabajo posterior de Fincher (con algunas exepciones como Benjamin Button), un cine que arrastra una carga de tragedia moderna y finales angustiantes. Seven expone los peores (y ya conocidos) problemas del mundo urbano: la falta de comunicación y de solidaridad, de las que muchos terminan siendo víctimas.

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