Cuando Juana conoció a Robert Wilson

Una propuesta estética, narrativa y de dirección

[ por: Carolina Cartagena ]

Desde el 29 de septiembre y hasta el 8 de octubre, en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, se presenta la obra Cuando Juana Conoció a Robert Wilson, una pieza de la compañía La Familia Teatro y del joven director y dramaturgo Eduardo Luna.

El montaje surge a partir del trabajo de Robert Wilson, creador norteamericano, cuya concepción del teatro se centra en la aplicación de diversas disciplinas artísticas, donde existe una estética con una clara tendencia al cuestionamiento lingüístico.  Así, la obra de Wilson enciende, cada vez, una discusión en torno a la forma en que se percibe y comunica el/al mundo.

Cuando Juana Conoció a Robert Wilson cuenta la historia de Juana de Arco, quien tras ser herida en la primera batalla a su mando en la localidad de Jargeau (Francia), cae en un profundo sueño. Al despertar, se enfrenta a una sentencia mortal. Ante los cuestionamientos tales como por qué su rol y cómo morir, un árbol autodenominado Robert Wilson la invita a iniciar un viaje para escarbar en las palabras e indagar en aquello que estas no muestran. A su vez, se ahonda en las posibilidades que otorga el silencio, como generador de tensión, de cultura… de comunicación. Cabe destacar que no es primera vez que se estrena el montaje. Muy por el contrario, la propuesta trae dos importantes premios a cuesta: Mejor Diseño Integral y Eugenio Guzmán a la Mejor Dirección.

Cuando Juana conoció a Robert Wilson es la quinta obra de la Compañía La Familia Teatro, entidad formada por ex alumnos de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, quienes fueron catalogados por la crítica, en 2006, como Los niños genios del Festival Santiago a Mil, tras su paso por este. Ahora, y tras casi 7 años de trayectoria, vuelven con este montaje que, al igual que en otras ocasiones, ahonda en el lenguaje, la historia y la cultura.

Hablamos con su director, Eduardo Luna, quien nos contó un poco acerca del proceso creativo de la obra. También, explicó de dónde surgió la idea de montar la propuesta, donde la influencia de Robert Wilson es relevante y se refirió a los proyectos que están cocinándose.

Sabemos que la obra se centra en el trabajo de Robert Wilson, ¿por qué deciden elegirlo a él? ¿Qué los inspira para realizar la obra?

En mi época de estudiante de pregrado al interior de la escuela de teatro de la Universidad de Chile, siempre fue un enigma la figura de Robert Wilson. Algo se comentaba al interior de la carrera de diseño teatral, pero en actuación, de donde provengo, jamás oí su nombre, a pesar de ser un creador que ha liderado la vanguardia escénica desde hace por lo menos 40 años. Precisamente a partir de nuestra curiosidad es que junto a Javier Alvarado, diseñador de la compañía, fuimos realizando una investigación y documentación muy completa que derivó en la vinculación de Wilson con ciertas temáticas que ya veníamos trabajando. El trabajo de Wilson, instala una tensión con las formas teatrales convencionales, probablemente porque no se reconoce en la realidad o mejor dicho, asume que la realidad es un artificio, un constructo, un simulacro. Plantear esta discusión es uno de los ejes que más nos interesó al momento de concebir la obra.

¿Qué disciplinas artísticas combina la pieza? ¿Por qué se opta por ellas?

Sobre todo la plástica, en cuanto al color y la composición de las formas. Pero no solo aplicada al diseño escenográfico, al vestuario o la iluminación, sino también al cuerpo del actor. En este caso, el actor debe trabajar su personaje como una imagen extraída de la pintura. Por otro lado hay una composición sonora que contiene tanto rasgos operáticos, como ciertas referencias al movimiento post-rock. Sobre el porqué de la elección de estos elementos para la obra, Wilson es muy claro al referirse a su teatro: “Mi teatro es algo así como una Cheese burguer”, es decir, distintas texturas, distintos sabores, que al mezclarse saben muy bien.

En la propuesta destaca el trabajo audiovisual de María Paz González, ganadora de Fidocs 2011 con el Gran Premio Embajada de Francia a la mejor película nacional. Su película, Hija, es un interesante documental, estilo road movie, en el que la directora realiza un viaje con su madre en búsqueda de su padre y abuelo. En Cuando Juana conoció a Robert Wilson González intenta tensar la imagen a la que estamos acostumbrados gracias a los medios y a la publicidad, indagando en una estética de lo desconocido, asumiendo una temporalidad, sólo posible en el imaginario.

¿Podrías describirnos un poco la estética y el diseño de la obra. ¿A qué se debe la elección de aquella?

En términos estructurales, la obra cuenta el viaje de Juana de Arco por un sueño tras ser herida en una batalla y para lograr este tránsito onírico, Javier Alvarado junto a un equipo de diseñadoras, que incluyen a Carmen Gloria Cuello, Karla Rodríguez y Jocelyn Olguín, crearon un dispositivo escénico que se asemeja a una caja, donde la iluminación es fundamental en la creación de los distintos espacios que el texto propone. Así mismo la construcción visual de los personajes en cuanto al vestuario y el maquillaje, fueron confeccionados a partir de referencias que tendían a resaltar cierta esencia de los roles. Todo esto a partir de un trabajo que propone una paleta cromática siempre en movimiento.

En cuanto a la elección de los elementos del diseño, se intentó poner al espectador en presencia de ciertos principios que plantea Robert Wilson con respecto a la poetización del espacio. Es decir, se propone un espectáculo donde lo que se ve no solo está al servicio del texto, sino que también contiene una narración propia.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos de dirigir esta obra y cómo calificarías dicho proceso?

Alguna vez un maestro se refirió a los distintos directores que existen… Dijo: Hay directores pintores, quienes dibujan y pintan la escena, hay escultores, quienes esculpen la piedra para dejar que emerja una imagen y también hay ayudantes de escultor, quienes tan solo entregan las herramientas para que otro esculpa. Hasta esta obra, me identificaba mucho con el último director, sin embargo en este trabajo, a partir de una suerte de lectura metodológica de la dirección tanto espacial como actoral de Wilson, me vi obligado a volcarme a la pintura, es decir tuve que aprender a trabajar dirigiendo cada gesto, la posición de las manos, los segundos que el actor debía estar quieto en una posición determinada, absolutamente cada trazo de la pintura. Esto significó además que los actores debían acomodarse a un estilo de dirección muy distinto a lo que habían experimentado. Sin duda la obra ha sido un gran espacio de apertura a nuevas posibilidades de creación para cada uno de nosotros.

¿Qué plantea la pieza? ¿En torno a qué temáticas gira la obra?

Uno de los temas que veníamos trabajando era la problemática de la constitución de sujeto a partir del lenguaje, presente en el trabajo de Freud y posteriormente en Laccan. De esta manera en Cuando Juana conoció a Robert Wilson, ponemos en cuestión el rol de la palabra, puesto que desde que aceptamos la invitación a “decir mamá”, aceptamos también cargar con una cultura que sesga la identidad de cada individuo, dejándonos la tarea de intentar responder constantemente: ¿Quiénes somos?

Ganaron el premio Eugenio Guzmán a mejor dirección, ¿qué significa para Uds., como compañía, y para ti, como director?

Tanto para mí como para la compañía en general, significa un gran incentivo, puesto que nos reafirma una sana intuición de poner en valor para la escena nacional, modos de producción no convencionales, donde la obra no se convierta en un instrumento de consumo político o de oportunismo temático, sino que asuma una política radical en torno al quehacer artístico.

¿Se vienen nuevos proyectos con la compañía? ¿Podrías adelantarnos algo?

Lo más próximo es el Semi-montaje de un texto, de mi autoría, denominado “Todas las aves”, en el marco del “Primer Festival de Dramaturgia Universitaria Breve” de la Universidad Católica. Presentaremos esta obra el 9 de noviembre en la facultad de letras de la Universidad Católica (Campus San Joaquín), instancia donde reconocidos dramaturgos nacionales además analizarán el texto en una mesa de conversación y debate. Esta misma obra es con la que esperamos abrir nuestro año 2012.

Por último, y en palabras de Eduardo Luna: Cuando Juana conoció a Robert Wilson es definitivamente una experiencia, que a través del placer estético y del humor, introduce en una temática que les dejará algunas preguntas por resolver…

Datos

Dónde: Morandé #750

Cuánto: general $3.000; estudiantes, tercera edad y convenios $2.000

Reservas e información: 09-3834463/ 08-3029314

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: Eduardo Luna.
Dirección de arte: Javier Alvarado.
Diseño de vestuario: Carmen Gloria Cuello
Asistente de Vestuario: Karla Rodríguez
Realización audiovisual: María Paz González
Composición Musical: Pierre François Blanchard – Sebastián Silva R.
Elenco: Rocío Rojas – Carolina Castro – Sebastián Silva R.- Christian
Alvarez – Carolina  Torrealba – Tania Brito – Paula Calderón
Producción: Daniela Venegas
Fotografía: Christian Zapata

 

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