Ceguera: percepción del espacio desde el punto de vista cinematográfico

[ por: Patricia Matamoros ]

En «Ceguera» (Blindness, 2008, Fernando Meirelles) se muestra la historia de una ciudad atacada por una plaga de ceguera contagiosa, definida como exceso de luz. Esta epidemia, sin precedentes y completamente inexplicable logra esparcirse rápidamente dentro de una ciudad que se nos presenta anónima y atemporal. Como medida de control nacional se decide colocar a todos los infectados en cuarentena, quedando así no sólo aislados, sino desprovistos de asistencia de todo tipo. Entre este grupo se encuentra una persona vidente, inmune sin explicación alguna, que fungirá como líder y protectora de un grupo de éstos enfermos cuyos sus instintos más primarios quedan expuestos en el transcurso de la trama.

El ser humano, como organismo integral, se compone de una cantidad importante de órganos que generan procesos claves al momento de entender o explicar el proceso perceptivo. En éste proceso intervienen factores determinantes como la sensación propia de verticalidad (proporcionada por el sentido de equilibrio), el tacto, los sonidos que nos rodean (jugando un papel importante dentro de este aspecto el efecto eco), y como principal exponente la visibilidad del ser humano, donde el tamaño, color, enfoque, proximidad, entre otros, de los objetos dentro del espacio son los factores que determinan la percepción del mismo.

Pero, ¿Qué ocurre si eliminamos uno de estos elementos de nuestra percepción?, ésta es la pregunta que plantea, (dentro de éste tema) la película Ceguera del director Fernando Meirelles, basada en el libro «Ensayo sobre la ceguera», obra del escritor portugués, ganador del premio nobel de literatura, José Saramago.

Minuto 23:15 – Ceguera

Minuto 23:15

¿Cómo es percibido el espacio que nos rodea si eliminamos la capacidad de visualizar nuestro entorno? En éste caso podría comenzar a describirse la percepción como un aspecto meramente funcional, donde la subjetividad de la estética podría dejarse a un lado y cobra importancia la manera en que se vive el espacio y se percibe siendo el tacto y el oído los protagonistas. En éste sentido la película nos ofrece una propuesta distinta, en la búsqueda de representar por medio del cine una realidad adimensional, desde el punto de vista visual, para cada una de las víctimas de esta ceguera espontánea. Como recurso, el equipo de producción, nos brinda acceso a la realidad visual de una persona ciega por causa de exceso de luz.

“La película está basada en la novela de Saramago, que describe esa ceguera alegórica que él cuenta como una “ceguera blanca”, dice textualmente “un mar del leche”. Entonces era muy sencillo hacer una fotografía que pareciera un “mar de leche”, muy blanca, muy luminosa, donde toda la luz y toda la imagen están todo el tiempo llamando la atención para sí, para que el espectador se concientice de la importancia del mirar, del observar, de tener conciencia de lo que ve.” – César Charlone, director de fotografía de Ceguera.

Dicha realidad visual se logra por medio de la desintegración de la imagen, la cual se ve constantemente invadida por una mancha blanca que se apodera de la pantalla y como a ellos, nos obstruye la visión de forma casi total.

Minuto 30:45

Minuto 30:45

Del mismo modo encontramos escenas bastante desenfocadas, disolviéndose en un blanco total, o enfocando lentamente una imagen que se nos presenta desde un principio invadida con este manto “lechoso”.

Así mismo, el director se planteó el reto cinematográfico de representar un espacio del cual ninguno de los protagonistas tiene una percepción clara. “¿Cómo logras involucrar al espectador con los personajes cuando no puedes ponerlos en la misma posición visualmente?” – declara Fernando Meirelles, director. Es por esto que algunas tomas están realizadas con la cámara en posiciones inusuales con respecto a los personajes dentro de la escena, lo que según algunos se podría catalogar como encuadres incorrectos dentro de la secuencia de imágenes de la película.

Otro recurso utilizado para definir la posición frente a la percepción de los espacios de estas personas infectadas de ceguera consiste en desfasar el audio de las imágenes, lo que genera en el espectador un sensación de desorientación y confusión momentáneas que le permite identificarse un poco más con la realidad de estos personajes, logrando que se relacionen en un nivel más profundo con el mensaje que esta película se propone transmitir.

En otro nivel, esta producción plantea una propuesta poco convencional en la manera de presentarle al espectador los espacios en los que se desenvuelven los personajes, utilizando el reflejo como elemento protagonista de forma repetitiva. De este modo se abre el campo visual abarcado por el lente de la cámara, lo que nos permite apreciar en la misma toma múltiples aspectos del espacio.

Minuto 5:36

Minuto 5:36

En esta foto podemos apreciar cómo dentro del mismo cuadro el espectador tiene a su disposición una vista de la entrada del apartamento donde se encuentran ingresando estos dos hombres, y al mismo tiempo cómo es dicho espacio a espaldas del punto de enfoque, incluso cuales son las vistas a través de las ventanas del espacio en cuestión lo que también da una idea del área macro que lo contiene.

Luego de realizar este análisis, vemos como establecer una posición funcional en la percepción del espacio también nos lleva a preguntarnos si el mismo sólo tiene fines funcionales en un mundo donde su belleza no puede ser apreciada visualmente, y es aquí donde se nos replantea la arquitectura como la ciencia generadora de espacios para ser habitados. Si bien es cierto que cada percepción está influenciada por motivaciones y experiencias personales, (como explica de manera profunda la teoría funcionalista de la percepción) se puede y debe pensar en la arquitectura y en cómo esta es vivida, desde un punto de vista más allá de cómo se percibe visualmente el espacio. De esta manera la arquitectura se presenta de forma más integral y accesible a un mayor número de personas. Es así como sonidos, formas y texturas se vuelven también protagonistas a la hora de proyectar arquitectura.


Patricia Matamoros es alumna del curso optativo Cine+Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, en el primer semestre del año 2010. Actualmente cursa la carrera de Arquitectura. La publicación de su ensayo en este sitio -siendo esta una de cuatro tareas dentro del curso- forma parte de la difusión realizada a un conjunto destacado de ensayos realizados por los alumnos durante diferentes semestres.

GALERIA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *