Dossier Joel & Ethan Coen: Muerte entre las flores

Perder para ganar

[ por: Andrés Daly ]

En la vida es absolutamente cierto que el que no arriesga no gana. Nadie lo tiene más claro que Tom Reagan (Gabriel Byrne), apostador sin remedio y fundamental mano derecha –cerebro más que extremidad en realidad- de Leo (Albert Finney). Éste último es la cabeza de la mafia irlandesa de una gran ciudad sin nombre, ubicada en alguna parte del este de EE.UU. en 1930. Época de la prohibición, de mafias, territorios y alianzas corruptas con la ley imperante; contexto donde Tom planifica cuidadosamente su gran mapa mental.

El detonante que enfrentará a dos grupos de mafiosos, el de Leo y el de Johnny Caspar (John Polito), jefe de la mafia italiana subordinada al poder de Leo, y que moverá la balanza que fija el dominio de la ciudad, es la discordia por una pequeña pieza del tablero: el bookie Bernie Bernbaum (John Turturro). Caspar, convencido de que Bernbaum lo está estafando, pide permiso a Leo –una mera formalidad- para poder aniquilarlo. Pero como el tránsfuga de Bernie es el hermano de Verna (Marcia Gay Harden), la mujer con la que Leo quiere casarse –si bien el mafioso no confía plenamente en la lealtad de esta femme fatale– éste le niega el permiso pedido a Caspar. La guerra se declara con esta disputa y Tom, siempre observador, silencioso y frío en la habitación donde se desequilibra la balanza, siempre también detrás de Leo, sabe que a pesar de lo ridículo que puede parece Caspar –y Polito hace una interpretación notable- éste no está jugando. Tampoco el socio de Caspar, el violento Eddie Dane (J.E. Freeman). Ambos, Caspar y Dane, intentarán y lograrán derrocar a Leo aprovechando la desavenencia. ¿Pero cómo ganar cuando Reagan ya está engañando previamente a su amigo y jefe, con su mujer, con la que tiene una relación secreta? ¿Qué pasará cuando Leo sepa esto? ¿Qué pasa si Tom se cambia al bando de Caspar, pero éste le pide asesinar al hermano de la mujer que ama, a la pieza que originó todo? Entonces ella no podría amarlo…

Tom y Leo
Eddie y Johnny
Tom y Verna

Johnny Caspar

I’m talkin’ about friendship. I’m talkin’ about character. I’m talkin’ about – hell. Leo, I ain’t embarrassed to use the word – I’m talkin’ about ethics.

Lo que Reagan logra sacar adelante en la maravillosa “Muerte entre las Flores” (Miller’s Crossing, 1990) y que se revela finalmente en sus últimos minutos es la belleza de su plan. Un juego de anticipación donde la principal víctima termina siendo, porque esta es la única y real opción para ganar, la de endurecer y perder su propio corazón.

Con gran placer para el espectador –y no quiero dar más detalles de la trama- Reagan nos llevará a un lugar mucho más allá de esa consigna popular con que inicié el primer párrafo de este texto. Porque arriesgar y perderlo todo, como única forma para ganar (algo), no es lo que muchos harían. No sólo involucra en el camino su amistad y la lealtad más grande, que es la que tiene hacia el viejo Leo (una figura casi paternal), sino que también hacia sus propios sentimientos con respecto a la mujer de éste. Lo más interesante sin embargo, es como en el camino Tom evalúa su propia relación con “su trabajo” y la violencia que ésta implica. Es que nada es igual cuando es uno mismo el que debe tirar del gatillo. Recordemos que Regan es un mafioso particular, un consejero, como el otro Tom, el consiglieri personificado por Robert Duvall en «El Padrino». Tom no es un matón y debe tomar decisiones rápidamente, que involucran no sólo su vida sino la de varios de quienes le rodean y más le importan. En ese camino, como en todos, hay sacrificios que deben hacerse.

Bernie

Eddie Dane

Jesus, I open my mouth, the whole world turns smart.

“Miller’s Crossing”, tercera película de los Coen, es una joya del cine negro: un homenaje estilizado tanto en la bella fotografía de Barry Sonnenfeld (en su penúltima película como Director de Fotografía antes de convertirse en Director por derecho propio con “Los Locos Addams”), como en la precisión de su texto. Diálogos para enmarcar que parafrasean a los códigos de un género, el cine negro o film noir y quizás por ello mi adoración con “Miller’s Crossing”: por su reconocimiento y apreciación de las fuentes que estudia. Género rico en incontables novelas –“The Glass Key” y “Red Harvest” de Dashiell Hammett son la inspiración de este guión- y películas creadas en décadas pasadas que alimentan esta gran obra de los Coen.

El trabajo de Gabriel Byrne como el cool y casi imperturbable Tom Reagan es un trabajo de equilibrio fascinante. Porque cuando los objetivos personales, traiciones, lealtades, amistades y amores se cuestionan y se ponen sobre una balanza, tenemos que saber seguir el juego de la anticipación.

Porque la vida también se trata de eso….y más de una vez el corazón pierde frente a la mente.

Bernie

Look in your heart! Look in your heart!

Tom Reagan

What heart?

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